La tensión en Oriente Medio alcanzó un punto de no retorno. Tras la reciente advertencia de Donald Trump sobre el envío de una «armada» liderada por el portaaviones USS Abraham Lincoln, el régimen de Teherán rompió el silencio.
El viceministro de Relaciones Exteriores iraní, Kazem Gharibabadi, aseguró que su país está listo para una represalia masiva que no será «proporcional», sino devastadora.
«No buscamos la guerra, pero estamos listos»
En una declaración que sacudió los tableros diplomáticos este miércoles, Gharibabadi aclaró que Irán no tiene intenciones de iniciar un conflicto bélico, pero lanzó una advertencia directa a Washington ante lo que calificó como «un ataque estúpido».
«Si nos atacan, daremos un duro golpe a las bases estadounidenses en la región», sentenció el funcionario.
Además, subrayó que un enfrentamiento de este calibre no se limitaría a los dos países: “Sus efectos serán tan profundos que no podrán controlarse”, sugiriendo un desborde del conflicto a escala internacional.
La amenaza de una respuesta «amplia»
A diferencia de otros cruces diplomáticos, Irán enfatizó que su postura es genuina y que tanto Estados Unidos como Israel deben medir las consecuencias. Los puntos clave de la respuesta iraní incluyen:
Blancos regionales: Las bases militares de EE. UU. en Oriente Medio están en la mira.
Respuesta desproporcionada: Irán advirtió que no responderá con la misma moneda, sino con un ataque de una magnitud que «ni siquiera pueden imaginar».
Alcance global: La represalia no se limitaría a objetivos estadounidenses, sino que podría extenderse a aliados estratégicos.
El antecedente de la «Operación Martillo de Medianoche»
El conflicto se reaviva luego de que Trump recordara en sus redes sociales la «Operación Martillo de Medianoche», una incursión militar previa que resultó en una destrucción masiva para Irán. El mandatario republicano busca presionar a Teherán para que negocie un acuerdo que elimine por completo su programa nuclear.
Sin embargo, desde Irán desestiman la presión. Mientras Trump asegura que el régimen «quiere hablar», los funcionarios de la República Islámica mantienen una retórica de resistencia soberana ante la llegada de la flota norteamericana al Comando Central.


