El movimiento incluye portaaviones, sistemas antimisiles y aviones de combate en el Golfo Pérsico y el Mar Rojo. Washington busca reforzar su capacidad de disuasión mientras presiona a Teherán por el programa nuclear.
El despliegue militar de Estados Unidos en Medio Oriente alcanzó el mayor nivel de concentración en dos décadas, en un contexto de creciente tensión con Irán y de estancamiento en las negociaciones por el programa nuclear iraní.
Desde el 17 de febrero, Washington reforzó su presencia con portaaviones, destructores, sistemas de defensa antimisiles y aviones de combate en puntos estratégicos del Golfo Pérsico, el Mar Rojo y el Mediterráneo oriental, según reportes de agencias internacionales.
Disuasión y presión diplomática
La acumulación de recursos militares apunta a fortalecer la capacidad de disuasión frente a Teherán y enviar una señal clara en medio de las negociaciones truncas por el acuerdo nuclear. Funcionarios estadounidenses sostienen que el objetivo es prevenir una escalada mayor y proteger a sus aliados en la región.
El movimiento se produce en paralelo a advertencias públicas de la Casa Blanca sobre el avance del programa nuclear iraní, mientras continúan los intercambios indirectos para intentar retomar un marco de entendimiento.
Escenario regional sensible
La región atraviesa semanas de alta volatilidad, con incidentes en rutas marítimas estratégicas y un incremento en las operaciones de inteligencia y patrullaje. Analistas internacionales señalan que el actual despliegue no implica necesariamente una acción inminente, pero sí representa un mensaje de firmeza ante cualquier eventual escalada.
Por su parte, las autoridades iraníes denunciaron la presencia militar como una provocación y reafirmaron que su programa nuclear tiene fines pacíficos, en línea con su postura histórica.
Mientras tanto, la comunidad internacional sigue con atención la evolución de los acontecimientos, consciente de que cualquier incidente podría tener impacto global en materia de seguridad y mercados energéticos.
Fuente Perfil y Reuters


