La crisis energética se profundiza tras una orden ejecutiva firmada por Donald Trump que impone aranceles a países que comercien combustible con la isla. Residentes y viajeros describen un escenario de incertidumbre, cortes prolongados y dificultades para el transporte y el abastecimiento.
La crisis energética que atraviesa Cuba se refleja en apagones de hasta 18 horas diarias y en severas limitaciones en el abastecimiento de carburantes, una situación que impacta tanto en la vida cotidiana de las familias como en el turismo, uno de los principales motores económicos del país.
El panorama se agravó tras la firma, el pasado 29 de enero, de una orden ejecutiva por parte del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que impone aranceles a los países que comercien combustible con la isla, añadiendo presión sobre una economía ya tensionada.
Apagones y preocupación entre turistas
Andrea, un turista italiano que visitó la ciudad de Trinidad, en la provincia de Sancti Spíritus, relató que durante su estadía hubo cortes eléctricos de hasta 18 horas por día. Si bien su vuelo con Turkish Airlines no fue cancelado, señaló que percibió inquietud entre los visitantes ante la posibilidad de interrupciones en los enlaces aéreos.
“No es bueno para Cuba, porque el país vive del turismo”, afirmó.
Valeria Martínez, turista colombiana, sostuvo que la escasez de combustible limitó parte de sus planes de viaje, aunque destacó la hospitalidad y el potencial turístico de la isla. A su entender, la decisión estadounidense resulta “muy fuerte para personas que no lo merecen”, en un contexto ya delicado.
Inquietud entre emigrados
Para los cubanos residentes en Estados Unidos que regresan a la isla para visitar a sus familias, la situación también genera preocupación. Yohandri, quien permaneció diez días en Cuba para ver a sus padres, expresó su temor ante una posible reducción de vuelos.
“Me preocupa no poder venir a ver a mi papá. Sin combustible no se puede hacer nada”, declaró a la agencia china Xinhua.
Susana, cubana residente en Las Vegas que pasó 11 días en Mariel, comentó que al inicio de su viaje se alarmó ante un anuncio de escasez de carburante en el aeropuerto, aunque finalmente no tuvo contratiempos.
Extranjeros que viven la crisis
La situación también afecta a extranjeros que residen temporalmente en la isla. Yasmín, estudiante boliviana que vive en Cuba desde hace tres años, explicó que enfrenta las mismas dificultades que los ciudadanos locales.
“No sabes si vas a llegar a casa y va a haber luz”, señaló. Además, advirtió que el alza de precios y la depreciación del peso cubano desajustaron su presupuesto mensual, y teme que una eventual reducción de vuelos complique su regreso al finalizar el ciclo académico.
Advertencia internacional
La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos advirtió que la escasez de petróleo, agravada por las restricciones impuestas, pone en riesgo la prestación de servicios esenciales en la isla y afecta severamente los derechos humanos de la población.
Con limitada capacidad de producción y refinación propia, cualquier obstáculo adicional en la cadena de suministro se traduce en más interrupciones eléctricas y mayores presiones inflacionarias, profundizando la incertidumbre en el día a día de los cubanos.
Fuente Agencia NA


