Acompañantes terapéuticos de Olavarría y la región advierten que los atrasos sistemáticos en los pagos por parte de IOMA generan una situación de precarización laboral que pone en riesgo la continuidad de prestaciones esenciales para personas con necesidades de acompañamiento permanente.

Rocío Roca, acompañante terapéutica de esta ciudad, describió en exclusiva la dramática situación que atraviesan cientos de profesionales del sector en la provincia de Buenos Aires: “Aún no cobramos los servicios que brindamos desde septiembre, y cada mes que pasa nuestra realidad económica se vuelve insostenible”, relató con voz firme y preocupada.
La trabajadora —que diariamente acompaña a personas con discapacidad y con necesidades específicas de atención— señaló que las demoras en los pagos de la obra social provincial IOMA están obligando a muchos colegas a replantear su continuidad laboral: “No es que elegimos protestar, es que sin el pago de lo que ya trabajamos no podemos sostener nuestras familias ni garantizar la atención a quienes dependen de nosotros”, afirmó Roca.
Un reclamo que se repite y se profundiza
La situación no es aislada. Según un comunicado difundido por representantes de acompañantes terapéuticos en la provincia, IOMA adeuda los pagos de septiembre, octubre, noviembre y diciembre de 2025, y los atrasos ya se extienden incluso a meses anteriores en casos particulares de prestadores.
Allí expresan que la falta de pago constante “genera serias dificultades económicas” para quienes hacen de este servicio su principal fuente de ingreso y advierten que de no regularizarse podrían adoptarse medidas que impacten directamente en la atención de afiliados y familias.
Roca detalló que esta problemática no es nueva, sino que se arrastra desde hace meses: “Se ha vuelto habitual que los pagos tarden entre tres y seis meses o más, independientemente de nuestras presentaciones y gestiones administrativas”, explicó, enfatizando el impacto humano detrás de una cuestión que muchas veces se reduce a números.

Precarización laboral y precarización del cuidado
Profesionales del sector sostienen que la precarización no se limita a los atrasos de pago, sino que también incluye la falta de actualización de honorarios acorde al costo de vida. “Somos profesionales que trabajamos con poblaciones históricamente vulneradas, como personas con discapacidad, adultos mayores y niños con diagnósticos complejos. Nos exigen condiciones administrativas y formación, pero no nos garantizan la sostenibilidad económica para ejercer dignamente la profesión”, remarcó Rocío Roca.
Este reclamo se alinea con advertencias publicadas en medios regionales donde acompañantes terapéuticos ya habían señalado que sus ingresos —incluso antes de los atrasos— estaban “en la línea de pobreza”, dado que los tiempos de pago y los valores de las horas de prestación no alcanzan a cubrir la canasta básica.
La respuesta oficial: digitalización y cambios administrativos
Desde IOMA, por su parte, se promueven medidas de modernización del sistema de validación prestacional para los acompañantes terapéuticos, incorporando el uso de tokens digitales a través de la app oficial o la plataforma web para agilizar los trámites, eliminando planillas en papel y, a partir de agosto de 2025, impulsando un aumento de honorarios del 50% sobre el valor de la hora profesional.
Si bien estas iniciativas podrían mejorar la trazabilidad de las prestaciones y la gestión documental, los acompañantes cuestionan que los cambios administrativos no se acompañen de respuestas concretas frente a los atrasos en los pagos ya devengados.

Impacto comunitario y llamado a la sensibilidad social
Rocío Roca quiso hacer un llamado a la comunidad y a las autoridades: “No estamos reclamando por un beneficio menor; estamos pidiendo que se nos pague lo que ya hemos trabajado, para que nadie tenga que dejar de acompañar a una persona que lo necesita. Esto no es solo un reclamo laboral, es una cuestión de derechos de las personas que dependen de nuestro trabajo”, sostuvo.
La problemática, en consecuencia, pone en tensión no solo a los profesionales del sector sino también a las familias y afiliados que dependen de las prestaciones cotidianas de los acompañantes terapéuticos. La ausencia de respuestas efectivas podría redundar en la discontinuidad de servicios indispensables para la inclusión, el desarrollo y la calidad de vida de personas con discapacidad o con necesidades complejas de atención. (InfoNoticias)


