
El Gobierno nacional busca transmitir tranquilidad a los mercados financieros ante los vencimientos de deuda en dólares previstos para enero, que superan los US$4000 millones, y asegura que el esquema para afrontarlos “ya está resuelto” sin afectar las reservas del Banco Central.
En la Casa Rosada evitan precisar el mecanismo que se utilizará, pero los funcionarios más cercanos al presidente Javier Milei remarcan que “los dólares están” y que no existe preocupación por los compromisos que se avecinan.
Los pagos corresponden a capital e intereses de los bonos soberanos reestructurados en 2020, principalmente los Globales y Bonares con vencimiento en 2029 y 2030 (AL29, AL30, GD29 y GD30).
Del total a cancelar el 9 de enero, unos US$2700 millones corresponden a amortización de capital y alrededor de US$1600 millones a intereses.
El ministro de Economía, Luis Caputo, reafirmó que el Tesoro intentará cumplir con esos desembolsos sin recurrir a nueva deuda en los mercados internacionales.
En el oficialismo, en tanto, aseguran que los pagos no impactarán en las reservas netas y dan por hecho que avanzarán en un acuerdo tipo “repo” con bancos internacionales para cubrir el faltante transitorio.
En las últimas semanas, el Tesoro consiguió US$1000 millones a través de la colocación del Bonar 2029 y acumuló depósitos cercanos a los US$2000 millones gracias a compras de divisas en el mercado. A ello se sumaría el ingreso previsto por la privatización de las represas del Comahue, estimado en unos US$700 millones.
Desde el entorno presidencial tampoco descartan, como último recurso, acudir al swap por US$20.000 millones acordado con los Estados Unidos, aunque insisten en que el cronograma financiero de enero se encuentra “bajo control” y sin necesidad de medidas extraordinarias.


