El cierre definitivo de la fabricante de neumáticos Fate estuvo influenciada por el aluvión importador proveniente especialmente de China que obligó a la firma local a reducir los precios y perder margen de ganancia.
La importación de neumáticos entre 2023 y 2025, como parte de la apertura comercial que propició el gobierno de Javier Milei, creció 34,8% en promedio, provocando que los precios exhiban una merma de 38,3% en dólares y de 42,6% en pesos, según reflejó un informe de la consultora PxQ.
El beneficio de la reducción de los valores para los consumidores contrastó con el impacto que produjo en las fabricas de producción nacional, a partir de las desventajas competitivas y la consecuente pérdida de rentabilidad.
En este marco, durante 2024, Fate solicitó la apertura de un Procedimiento Preventivo de Crisis, exponiendo una caída de la demanda interna superior al 30% y pérdidas por más de 30 millones de dólares en el primer semestre.
Ante ese escenario, la compañía propiedad de la familia Madanes Quintanilla despidió a casi 100 trabajadores, aludiendo que existe una “abusiva sobrecarga impositiva, restricciones cambiarias para el pago de insumos del exterior, deficiente infraestructura, sobrecostos derivados de la legislación del trabajo, baja productividad laboral, ausentismo, elevada conflictividad gremial”.
Asimismo, planteaba que “como efecto de estas asimetrías, el costo final de los productos que manufactura la empresa es muy superior al de neumáticos fabricados en otros países» y remarcaba: «La consecuencia es una brecha de competitividad insalvable que torna imposible continuar exportando los productos que la empresa fabrica en la Argentina a mercados en los que nuestra marca está presente desde hace décadas”.
En ese panorama, a mitad de 2025, las firmas que fabrican en la Argentina, como Fate, se vieron obligadas a bajar un 15% sus precios, tras el récord en el ingreso de neumáticos desde el exterior. En mayo del año pasado, las importaciones de cubiertas para autos, camionetas, camiones o buses alcanzaron las 869.525 unidades.
De esta manera, el cierre no fue un evento repentino, sino el resultado de una erosión sistemática de la competitividad que la empresa venía denunciando desde mayo de 2024 y que se reflejaba en que la planta de San Fernando tan solo funcionaba al 30% de su capacidad.
Fuente: Agencia NA


