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miércoles 25 febrero 2026

La pobreza en Argentina cae, pero la estructura socioeconómica sigue siendo un desafío

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Según la UCA, la tasa de pobreza se ubica en 36,3% en el tercer trimestre de 2025, mientras la indigencia baja al 6,8%, aunque la pobreza crónica persiste en los estratos más bajos.

La tasa de pobreza en Argentina se situó en 36,3% al cierre del tercer trimestre, mientras que la indigencia afecta al 6,8% de la población, según el último informe del Observatorio de la Deuda Social (ODSA) de la Universidad Católica Argentina (UCA).

Si bien estas cifras representan una baja significativa respecto a 2024 —cuando la pobreza alcanzaba el 45,6% y la indigencia el 11,2%—, el informe advierte que gran parte de la reducción se explica por mejoras estadísticas en la captación de ingresos. Corrigiendo este efecto, la caída real sería de apenas 2,1 puntos porcentuales, dejando la pobreza cercana al 35%.

El informe subraya que la pobreza estructural se mantiene firme, con un piso histórico de alrededor del 25% en las últimas dos décadas. La población más vulnerable continúa concentrada en empleos informales o precarios y depende de transferencias sociales para cubrir necesidades básicas.

Los datos destacan que casi la mitad de los hogares con niños (48,8%) se encuentran en situación de pobreza, frente a 10,8% en hogares sin niños. Además, el 27,6% de la población se mantiene crónicamente pobre, con tasas que superan el 60% en el estrato socioeconómico Muy Bajo.

El informe también alerta sobre privaciones económicas y sociales:

El estrés económico, o percepción de ingresos insuficientes, afecta al 46,8% de la población, especialmente en los hogares de menores recursos.

La inseguridad alimentaria afecta al 18,7% de los hogares, con un 40,2% en el estrato Muy Bajo.

El malestar psicológico se refleja en el 37,7% de la población de NSE muy bajo, vinculándose directamente con la situación económica.

Las transferencias sociales muestran un impacto notable: sin ellas, la indigencia aumentaría al 12,8% y la pobreza alcanzaría el 41,8%, según simulaciones del ODSA.

En conclusión, aunque la estabilización inflacionaria y el refuerzo de programas sociales han contribuido a mejorar algunas cifras, la UCA advierte que no se trata de un cambio estructural, y la desigualdad y la vulnerabilidad siguen siendo desafíos centrales en Argentina.

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