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martes 13 enero 2026

La industria textil atraviesa una crisis profunda marcada por caída de producción, empleo e importaciones récord

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El sector de la indumentaria enfrenta un escenario recesivo con precios rezagados, desplome de la producción local, cierre de empresas y una fuerte presión de las importaciones que agrava la pérdida de puestos de trabajo.

La industria textil y de la confección en la Argentina atraviesa uno de los momentos más delicados de los últimos años. Así lo reflejan los últimos indicadores sectoriales, que exhiben una combinación crítica de caída de la producción, retracción del consumo, destrucción de empleo registrado y un crecimiento explosivo de las importaciones, en un contexto económico recesivo que compromete seriamente la rentabilidad de las empresas.

El Monitor Económico del Sector Indumentaria, elaborado por la Cámara del sector, advierte que la actividad continúa deteriorándose mes a mes, con consecuencias directas sobre el entramado productivo y laboral, especialmente en las pequeñas y medianas empresas que sostienen gran parte del empleo industrial.

Producción en retroceso y cuatro meses consecutivos de caída

Uno de los datos más alarmantes del informe es la caída interanual del 12,1 % en la producción de indumentaria, registrada en octubre de 2025 frente al mismo mes del año anterior. Se trata del cuarto mes consecutivo de retracción, una señal clara de que la actividad no logra revertir la tendencia negativa.

La contracción productiva responde a un combo de factores: menor demanda interna, altos costos fijos, pérdida de competitividad y una presión creciente de productos importados, que desplazan a la producción nacional en distintos segmentos del mercado.

Precios que no acompañan y rentabilidad bajo presión

A diferencia de otros rubros, los precios de la indumentaria crecieron apenas un 14 % en lo que va del año, muy por debajo del 28 % de inflación general acumulada entre diciembre de 2024 y noviembre de 2025.

Esta brecha refleja una pérdida significativa de margen para las empresas, que enfrentan aumentos en costos laborales, logísticos, energéticos e impositivos, sin poder trasladarlos plenamente a precios finales. El resultado es un escenario de rentabilidad negativa o extremadamente ajustada, que limita inversiones, reduce turnos de producción y acelera decisiones de cierre.

Importaciones en niveles récord y fuerte competencia externa

En paralelo al retroceso de la producción local, las importaciones de prendas de vestir alcanzaron niveles históricos. Entre enero y noviembre de 2025 se importaron 619 millones de dólares en indumentaria, con un crecimiento del 97 % en dólares y un salto del 152 % en cantidades respecto del mismo período del año anterior.

Este crecimiento no solo intensifica la competencia en precios, sino que genera un desplazamiento directo de la producción nacional, afectando especialmente a talleres y fábricas de confección que operan con márgenes mínimos.

A este fenómeno se suma la irrupción masiva de ropa usada importada, que ingresa al país a valores irrisorios, con precios promedio cercanos a 1,2 dólares por kilo, muy por debajo de la prenda nueva. El volumen ya representa alrededor del 11 % de las importaciones totales de indumentaria, generando un impacto profundo en la industria local y en el comercio formal.

Consumo fragmentado: caen las ventas en shoppings y resisten supermercados

El consumo de indumentaria también muestra señales dispares. En shoppings, las ventas reales cayeron 17,5 % interanual en octubre, marcando el sexto mes consecutivo de retroceso. Este comportamiento refleja la retracción del consumo en bienes no esenciales y el impacto directo de la pérdida de poder adquisitivo.

En contraste, las ventas de indumentaria en supermercados crecieron 3,4 % interanual, acumulando 11 meses consecutivos de suba, aunque concentradas en productos básicos y de bajo precio. Este dato refuerza la idea de un consumidor cada vez más restrictivo, que prioriza precio sobre calidad, diseño o producción nacional.

Empleo en caída y cierre de empresas

El deterioro del sector tiene una consecuencia directa y tangible: la pérdida de empleo registrado. En lo que va del año, la industria de la confección perdió 1.485 puestos de trabajo formales, lo que representa una reducción del 3,8 % de la plantilla.

Además, 117 empresas cerraron sus puertas, lo que implica una caída del 4,3 % del total de firmas del sector. Detrás de estos números hay talleres que bajan persianas, trabajadores despedidos y economías regionales que pierden una de sus principales fuentes de empleo industrial.

Un escenario crítico que interpela a la política pública

El panorama que describe el sector textil e indumentaria es el de una crisis estructural agravada por la recesión, la apertura importadora y la falta de condiciones para sostener la producción nacional. La combinación de caída de producción, pérdida de empleo, cierre de empresas y presión de importaciones, tanto de prendas nuevas como usadas, configura un escenario que amenaza la supervivencia de una industria intensiva en mano de obra.

Una industria en riesgo y el impacto social en agenda

La situación de la industria textil argentina excede los indicadores económicos y se traduce en un problema social de gran magnitud, por la cantidad de empleo que genera y su fuerte arraigo territorial. En un contexto recesivo, la falta de rentabilidad y previsibilidad pone en riesgo miles de puestos de trabajo y debilita un entramado productivo construido durante décadas.

La advertencia del sector es clara: sin medidas que equilibren la competencia, sostengan el empleo y promuevan la producción local, la crisis seguirá profundizándose, con consecuencias que impactarán no solo en la industria, sino en el tejido social y económico del país. (InfoNoticias)La industria textil y de la confección en la Argentina atraviesa uno de los momentos más delicados de los últimos años. Así lo reflejan los últimos indicadores sectoriales, que exhiben una combinación crítica de caída de la producción, retracción del consumo, destrucción de empleo registrado y un crecimiento explosivo de las importaciones, en un contexto económico recesivo que compromete seriamente la rentabilidad de las empresas.

El Monitor Económico del Sector Indumentaria, elaborado por la Cámara del sector, advierte que la actividad continúa deteriorándose mes a mes, con consecuencias directas sobre el entramado productivo y laboral, especialmente en las pequeñas y medianas empresas que sostienen gran parte del empleo industrial. (InfoNoticias)

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