En el último año, los precios de la carne vacuna aumentaron cerca del 70%, muy por encima del alza general del costo de vida. Pollo y cerdo mostraron subas mucho más moderadas, lo que impactó de lleno en los hábitos de consumo de los hogares argentinos.

📈 Un incremento que no se detiene
El cierre de 2025 dejó una nueva señal de alerta para el bolsillo. Según el informe mensual del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), los precios promedio de la carne vacuna registraron en diciembre una suba mensual del 11% y un incremento interanual del 69,8%, consolidando un año de fuertes ajustes en mostrador.
El aumento acumulado durante los primeros doce meses del año fue del 65,3%, un registro que ubica a la carne vacuna claramente por encima de la inflación general estimada para el mismo período, que se ubicó varios puntos por debajo de ese nivel. En términos reales, la carne volvió a encarecerse más que el promedio de bienes y servicios de la economía.
🥩 Los cortes que más subieron
El relevamiento muestra que las mayores subas se dieron en cortes de consumo masivo. En el AMBA, el asado aumentó un 14,4% solo en diciembre y acumuló un 70,5% interanual, mientras que el vacío trepó un 76,4% y el matambre un 69,5% en comparación con diciembre de 2024.
Otros cortes tradicionales como la nalga, el cuadril, el peceto y la paleta exhibieron incrementos anuales que oscilaron entre el 68% y el 71%, confirmando que la presión alcista fue generalizada y no se limitó a productos puntuales.

🐔🐖 Pollo y cerdo, muy por debajo de la carne vacuna
A diferencia de la carne bovina, las carnes sustitutas mostraron una evolución de precios mucho más contenida. El pollo fresco registró un aumento interanual del 25,6%, mientras que el pechito de cerdo subió 27,2% en el mismo período.
Esta brecha explica buena parte de los cambios observados en el consumo. Con un kilo de asado, en diciembre fue posible comprar 3,21 kilos de pollo, un 13,8% más que un año atrás, y 1,58 kilos de pechito de cerdo, un 10% más que en 2024. La relación de precios sigue empujando a los hogares hacia alternativas más económicas.
🏪 Diferencias entre carnicerías y supermercados
El informe también revela que, en promedio, los supermercados ofrecieron precios levemente más bajos que las carnicerías durante diciembre. Con el valor de un kilo de carne comprado en supermercados, se pudieron adquirir 0,94 kilos en carnicerías.
Las disparidades fueron más marcadas en cortes económicos como falda, picada común y carnaza, mientras que algunos cortes premium, como lomo o peceto, resultaron más caros en las grandes superficies.

🧾 Impacto directo en el consumo
El sostenido aumento de la carne vacuna, muy por encima de la inflación general, continúa erosionando el consumo interno. Aunque el informe se concentra en precios, la evolución relativa frente al pollo y el cerdo confirma una tendencia que se viene profundizando: la carne vacuna pierde presencia en la mesa cotidiana, reemplazada por proteínas más accesibles.
Un cierre que deja señales claras
El balance de 2025 muestra que la carne vacuna volvió a ubicarse entre los alimentos con mayores aumentos del año. Con subas cercanas al 70% interanual, el producto emblemático de la dieta argentina no solo superó a la inflación, sino que acentuó cambios estructurales en los hábitos de consumo. Mientras no se modere esta dinámica, la brecha entre la carne bovina y sus sustitutos seguirá ampliándose, con impacto directo en la economía doméstica. (InfoNoticias)


