Aunque baja la inflación, el empleo no repunta y el consumo sigue en niveles bajos, en un contexto donde los salarios aún no logran recomponerse.

Por Mundo Gremial
La economía empieza a mostrar señales de cierta estabilidad, pero el alivio no llega al mundo del trabajo. Detrás de algunos indicadores que marcan una desaceleración inflacionaria, persiste un escenario donde el empleo, los salarios y el consumo siguen sin recuperarse.
El comportamiento de los precios, que en los últimos meses dejó de escalar al ritmo que venía mostrando, se explica en gran parte por una demanda interna debilitada. Es decir, no hay un crecimiento sólido que empuje la actividad, sino un freno en el consumo que termina moderando la inflación.
Recuperación con poco empleo
En este contexto, la mejora económica aparece de forma desigual. Algunos sectores vinculados a la energía y la actividad extractiva muestran signos de crecimiento, pero con escasa incidencia en la generación de puestos de trabajo.
Del otro lado, rubros más intensivos en mano de obra —como la industria y el comercio— continúan golpeados. Esto genera un desfasaje: hay actividad en ciertos segmentos, pero sin impacto real en el mercado laboral.
Consumo que no repunta
El consumo sigue siendo uno de los puntos más débiles. Si bien se desaceleró la caída, los niveles se mantienen bajos y lejos de una recuperación sostenida.
Los ingresos todavía no logran recomponerse frente a la inflación acumulada, y el costo del financiamiento complica tanto a las familias como a las empresas. En ese marco, el endeudamiento aparece como una salida de corto plazo, pero sin capacidad de sostener una reactivación.
Una estabilidad frágil
El escenario actual combina cierta calma en variables macroeconómicas con un cuadro social más complejo. La estabilidad se sostiene, en buena medida, sobre una economía que todavía no logra ponerse en marcha.

Incluso algunos indicadores positivos, como el saldo comercial, están más vinculados a la caída de la actividad que a un crecimiento genuino, lo que abre interrogantes sobre la consistencia del modelo en el mediano plazo.
El desafío pendiente
El principal desafío sigue siendo trasladar cualquier mejora macro a la vida cotidiana. Sin recuperación del empleo y del poder adquisitivo, la estabilidad pierde impacto en la realidad de los trabajadores.
Por eso, el foco sigue puesto en si la economía logrará salir de este esquema de crecimiento limitado y empezar a generar condiciones concretas para recomponer ingresos, reactivar el consumo y sostener el empleo. (Mundo Gremial)


