La industria siderúrgica no logra despegar pese a la estabilización económica: desplomes mensuales de hasta 46% y un mercado interno que sigue sin reaccionar.

Por Agencia DIB
La industria siderúrgica argentina atraviesa un escenario complejo, marcado por la debilidad de la demanda interna, la presión de las importaciones y una fuerte caída en los niveles de producción, según el último informe de la Cámara Argentina del Acero (CAA). De hecho, en febrero de 2026, la producción de acero crudo alcanzó las 272.200 toneladas, lo que implicó una caída del 22,5% respecto de enero y una baja del 14% interanual.
El retroceso de la producción es aún más pronunciado en los productos laminados: 148.500 toneladas, con un desplome del 46,3% mensual y una contracción del 8,3% frente al mismo mes de 2025.
El informe advierte que el sector continúa operando por debajo de su potencial histórico, en un contexto donde la estabilización macroeconómica aún no logra traducirse en una recuperación sostenida de la actividad.
Entre los factores que explican esta situación aparecen la debilidad del mercado interno, el aumento de las importaciones y la competencia internacional, especialmente desde China.
A esto se suma un esquema impositivo que, según la entidad, desincentiva la agregación de valor local.
Importaciones y competencia externa
Uno de los puntos críticos señalados por la CAA es la creciente presión de productos importados, que impacta de lleno sobre la producción nacional.
El fenómeno se da en paralelo a un aumento de la actividad en sectores clave —como energía— donde la demanda de insumos de acero podría crecer, pero donde la oferta externa compite con ventaja sobre la producción local.
Sectores en problemas
El desempeño de las principales industrias consumidoras de acero muestra un panorama dispar. Así, la construcción sigue en caída, con bajas en despachos de cemento, que tuvo caída del 11,6% respecto de enero último y del 5,8% con relación al mismo mes del año anterior.
La industria automotriz, por otra parte, repunta en el corto plazo, pero mantiene una fuerte caída interanual. La producción nacional de febrero registró una suba del 41,1% respecto de enero aunque un descenso del 30,1% con relación a igual mes del año pasado
Mientras tanto, la llamada línea blanca atraviesa un momento crítico por la caída del consumo. Pero ojo: la maquinaria agrícola aparece como uno de los pocos sectores con expectativas positivas: las proyecciones privadas estiman un buen crecimiento para el año. Y el anuncio de las nuevas tasas en pesos y dólares, con plazos de 4 a 5 años, realizado por el Banco Nación, ayudaría a una mejor posición del sector.
Energía, la gran apuesta
El sector energético, impulsado por el desarrollo de Vaca Muerta, muestra señales de dinamismo, con un crecimiento superior al 30% en operaciones vinculadas al shale oil en el inicio del año.
Sin embargo, incluso allí, la industria local enfrenta dificultades para capturar esa demanda debido a la presión importadora sobre los insumos siderúrgicos.
Perspectivas
Aunque el informe reconoce avances en la estabilización macroeconómica, el sector siderúrgico todavía no logra despegar. La recuperación, según la CAA, dependerá en gran medida de la reactivación del consumo, el acceso al crédito y un entorno más favorable para la producción local.
“La demanda interna aún se mantiene debilitada y la creciente presión de las importaciones —en un contexto impositivo que desalienta la agregación de valor local—, junto con la competencia desleal proveniente de China, generan un impacto significativo sobre la industria. En este escenario, el sector siderúrgico continúa operando en niveles de actividad que se mantienen por debajo de su potencial histórico”, lamentan las conclusiones del informe. (DIB)


