El escenario local se inscribe en un contexto nacional y provincial de retracción del consumo, pérdida de poder adquisitivo y menor dinamismo económico, situación que comienza a reflejarse también en el aumento de locales comerciales desocupados.

📊 Consumo a la baja: datos nacionales y provinciales
La percepción de un consumo debilitado en Olavarría encuentra respaldo en indicadores económicos de alcance nacional y provincial.
De acuerdo al Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE), la economía argentina registró en noviembre de 2025 una caída interanual del 0,3 %, con un impacto particularmente marcado en el rubro comercio mayorista y minorista, que mostró una contracción superior al 6 %.
En paralelo, la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) informó que las ventas minoristas pymes descendieron 4,1 % interanual, con una baja generalizada en casi todos los rubros, especialmente alimentos, indumentaria y calzado, sectores directamente vinculados al consumo cotidiano.
A este escenario se suma la situación del mercado laboral. Según datos oficiales del Indec, el desempleo se ubicó cerca del 8 % y continúa creciendo la informalidad, factores que inciden de manera directa en la capacidad de compra de los hogares y explican la reducción del consumo incluso en bienes esenciales.

🛍️ Menos gente, compras más chicas y un “fin de mes adelantado”
En Olavarría, el impacto de este contexto se percibe con claridad en la dinámica diaria de los comercios. Durante las últimas semanas, comerciantes del microcentro y de barrios tradicionales coincidieron en que la circulación de personas es baja, incluso en horarios y días que históricamente mostraban mayor movimiento.
Quienes ingresan a los locales lo hacen con un objetivo puntual: comprar lo indispensable. Ya no se observan compras grandes ni carritos llenos en supermercados. En muchos casos, los pagos se realizan con billetes de alta denominación, que representan los últimos recursos disponibles hasta el próximo ingreso.
La frase que más se repite entre comerciantes es elocuente: “desde el 10 de enero parece fin de mes”.
La menor rotación de mercadería genera, además, una consecuencia concreta: productos que vencen antes de ser vendidos, una situación que se repite con mayor frecuencia tanto en supermercados como en almacenes de barrio.

🏬 Locales vacíos: un indicador que empieza a preocupar
La caída del consumo también comienza a reflejarse en el uso del espacio comercial. Mientras en grandes centros urbanos del país se registra un aumento sostenido de locales vacíos, en Olavarría la tendencia ya cuenta con datos propios.
📌 Ayer, el Municipio de Olavarría difundió un informe sobre la actividad económica local, en el que se destaca que el 14 % de los locales comerciales se encuentran actualmente desocupados. El dato confirma una señal de alerta para el entramado productivo y comercial de la ciudad, especialmente en el microcentro y en las principales avenidas comerciales.
Este porcentaje se alinea con tendencias observadas a nivel nacional, donde cámaras empresarias advierten un crecimiento de frentes comerciales sin actividad, producto de la caída de ventas, el aumento de costos fijos y la dificultad para sostener alquileres y servicios.

📈 Costos en alza y márgenes cada vez más ajustados
Mientras las ventas se retraen, los costos operativos continúan en aumento. Comerciantes locales señalan subas sostenidas en tarifas de servicios, combustibles, alquileres y logística, lo que reduce los márgenes de rentabilidad y obliga a trabajar casi exclusivamente para cubrir gastos.
Aunque los indicadores oficiales muestran una desaceleración inflacionaria respecto de años anteriores, el impacto acumulado sobre los ingresos reales sigue condicionando el consumo y la estabilidad de pequeños y medianos comercios.
🧭 Balance: una economía que se siente en la calle
El escenario que atraviesa Olavarría en este enero de 2026 combina factores estacionales —vacaciones, calor intenso, menor circulación— con variables estructurales de la economía nacional y provincial.
📌 Menor poder adquisitivo.
📌 Caída sostenida del consumo minorista.
📌 Aumento de locales comerciales desocupados.
📌 Costos fijos en alza y ventas en retroceso.
La ciudad refleja, en su vida cotidiana, un proceso más amplio: calles con menos movimiento, comercios que venden menos y una economía doméstica que se administra con extrema cautela. En ese contexto, el 14 % de locales vacíos se convierte en un indicador concreto de una realidad que comerciantes definen con una sola palabra: malaria. (InfoNoticias)


