
El acceso a la vivienda en alquiler se vuelve cada vez más difícil para miles de familias argentinas. Según un relevamiento de Inquilinos Agrupados, quienes alquilan no solo enfrentan aumentos constantes, sino también un creciente endeudamiento, contratos más cortos y una pérdida sostenida del poder adquisitivo.
De acuerdo con el informe, el costo del alquiler ejerce una presión cada vez mayor sobre los ingresos familiares, en un contexto marcado por la inestabilidad contractual que se profundizó tras el DNU firmado por el Gobierno de Javier Milei en diciembre de 2023, mediante el cual se derogó la Ley de Alquileres.
Desde entonces, la mayoría de los contratos se firmaron por plazos reducidos. El relevamiento indica que el 64% de los inquilinos tiene contratos de dos años, el 16% de tres años y el 13% apenas de un año, lo que incrementa la incertidumbre habitacional.
Además, un 7% alquila sin contrato escrito, quedando expuesto a posibles abusos y sin respaldo legal ante conflictos.
Otro de los factores que agrava la situación es la frecuencia de los aumentos. El 65% de los inquilinos sufre ajustes cada tres o cuatro meses: el 43% recibe aumentos trimestrales y el 26,4% cuatrimestrales. En cuanto a los mecanismos de actualización, el 60% ajusta por el Índice de Precios al Consumidor (IPC), el 27% por el ICL, mientras que un 8% queda sujeto a decisiones unilaterales del propietario.
Desde Inquilinos Agrupados advirtieron que este escenario empuja a muchas familias a endeudarse para poder sostener el alquiler, resignando otros gastos esenciales y profundizando la fragilidad económica de los hogares.
Fuente: Rosario3 / Inquilinos Agrupados


