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miércoles 11 marzo 2026

Alarma alimentaria: el 83,5% de los trabajadores argentinos sufre privaciones durante su jornada laboral

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Un informe de la UCA y Edenred revela una realidad crítica: 1 de cada 4 empleados sacrifica la calidad de su comida por falta de recursos y el 61% admite saltearse el almuerzo. Los jóvenes son los más afectados por los bajos salarios y el alto costo de comer fuera de casa.

La alimentación en el ámbito laboral ha dejado de ser una práctica garantizada para convertirse en un «mecanismo de ajuste» frente a la inflación y la pérdida de poder adquisitivo.

Según el estudio «La alimentación y comensalidad en población asalariada de la Argentina», elaborado por el Observatorio de la Deuda Social de la UCA, solo el 16,5% de los trabajadores formales está libre de vulnerabilidad alimentaria.

El ajuste llega al almuerzo

El informe expone que la mayoría de los empleados debe elegir entre comer poco o comer mal para que el sueldo llegue a fin de mes:

Salteo de comidas: El 61,1% de los asalariados admite haber pasado por alto alguna comida en su jornada por falta de dinero. Entre los jóvenes de 18 a 29 años, esta cifra se dispara al 70,7%.

Calidad nutricional: El 78,5% de los trabajadores optó por alimentos más baratos y menos nutritivos (ultraprocesados, harinas) para poder cubrir el día.

El costo de almorzar: El 43,9% de los encuestados gasta entre $5.000 y $10.000 diarios para comer en el trabajo, mientras que un 20% ya supera los $10.000.

Desigualdad geográfica e infraestructura

El acceso a una comida digna no es igual para todos. El estudio destaca que la infraestructura del lugar de trabajo es clave: entre quienes no tienen heladera o microondas, el salteo de comidas llega al 72%.

A nivel geográfico, el Noreste argentino (NEA) presenta el panorama más dramático: la mitad de los trabajadores (50,1%) declara directamente no comer nada durante sus horas de labor.

En contraste, los sectores con salarios más altos (superiores a los $2.000.000) tienen dietas más saludables y mayor acceso a beneficios corporativos.

Un reclamo masivo: el beneficio alimentario como prioridad

Ante la imposibilidad de costear la comida con el salario real, el pedido de ayuda a las empresas es casi unánime:

Aporte del empleador: El 80,4% de los trabajadores quiere que su empresa contribuya a los gastos de alimentación.

Sectores críticos: En la construcción, el reclamo llega al 90%, mientras que entre quienes ya sufren hambre ocasional, el pedido de ayuda asciende al 91,5%.

Bienestar y salud: El 58,7% cree que su salud mejoraría significativamente si recibiera este beneficio, permitiéndoles elegir alimentos de mejor calidad.

«Los ingresos no logran cubrir los costos de alimentación durante la jornada, obligando a los trabajadores a sacrificar su bienestar nutricional», advirtió Ianina Tuñón, investigadora de la UCA.

Por su parte, desde Edenred señalaron que la alimentación laboral debe dejar de verse como un beneficio discrecional para entenderse como una inversión estratégica en salud y productividad.

Fuente: Agencia Noticias Argentinas

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