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miércoles 25 febrero 2026

Coopelectric dejará de prestar el servicio de agua y cloacas en Olavarría tras casi tres décadas

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La decisión fue adoptada por el Consejo de Administración ante el atraso tarifario y un déficit económico que consideran insostenible. El servicio continuará de manera transitoria mientras se inicia el proceso formal de devolución.

Una resolución histórica que marca un punto de inflexión

La cooperativa que desde 1997 tiene a su cargo el servicio de agua potable y cloacas en Olavarría resolvió dejar de prestarlo, luego de casi 30 años de concesión. La determinación fue adoptada por el Consejo de Administración y comunicada públicamente en las últimas horas, en un contexto que sus autoridades definieron como de “punto de no retorno” desde lo económico y financiero.

Según se explicó, la decisión no implica un corte inmediato del servicio, ya que se trata de una prestación esencial. La cooperativa continuará operándolo mientras se desarrolla el procedimiento administrativo previsto en los contratos para su devolución, un proceso que —anticiparon— no será inmediato y se extenderá, al menos, durante el período estival.


Un servicio que comenzó con inversiones y expansión

En su repaso histórico, las autoridades de la entidad destacaron que la concesión del servicio de obras sanitarias fue, durante muchos años, “sumamente exitosa” para la ciudad y para los socios. En ese marco, se recordó la ampliación de la planta cloacal existente, la construcción del colector sur y la reparación de gran parte de los caños maestros de agua.

Estas obras permitieron mejorar la presión, la calidad del suministro y ampliar la cobertura a sectores que hasta entonces no contaban con un servicio adecuado. También se remarcó la implementación de la micromedición, que redujo de manera significativa el consumo promedio por usuario, pasando de unos 600 litros diarios a alrededor de 150 litros, en un contexto económico que entonces no estaba atravesado por la inflación.


El quiebre: inflación y tarifas que no reflejaron los costos

De acuerdo con lo expuesto, el punto de inflexión comenzó a partir de los años posteriores a la crisis de 2001, cuando la economía argentina ingresó en un escenario inflacionario sostenido. Desde entonces, señalaron, las tarifas del servicio de agua y cloacas dejaron de reflejar los costos reales de operación.

La cooperativa sostuvo que, sistemáticamente, los aumentos solicitados eran otorgados con demoras de hasta un año y en porcentajes sensiblemente menores a los requeridos. “Pedíamos una tarifa acorde a los costos y se nos otorgaba aproximadamente la mitad, cuando ya esos valores habían quedado desactualizados”, explicaron, aludiendo a una lógica de “tarifa política” que se mantuvo a lo largo de distintas gestiones municipales.


El deterioro progresivo del servicio

Ese atraso tarifario, afirmaron, derivó en un deterioro gradual del servicio, que no se manifestó de manera inmediata pero se fue profundizando con el paso del tiempo. Las pérdidas de agua, el envejecimiento de las cañerías y la imposibilidad de realizar mantenimiento e inversiones fueron señalados como consecuencias directas de un esquema de ingresos insuficiente.

Actualmente, indicaron, lo que se recauda por el servicio apenas alcanza para cubrir los salarios de los 30 trabajadores del área de obras sanitarias y el consumo eléctrico de los pozos de extracción. “No queda margen alguno para mantenimiento, reposición o mejoras”, sintetizaron.


Comparaciones que dimensionan el atraso

Para graficar la magnitud del problema, se expusieron comparaciones concretas. El costo mensual del servicio de agua y cloacas para un usuario promedio equivale, según detallaron, al valor de “dos atados de cigarrillos o seis botellas de agua mineral”. En contraposición, el vaciado de un pozo ciego mediante un camión atmosférico puede costar entre 40.000 y 60.000 pesos.

También se señaló que, en barrios donde no hay red, los vecinos afrontan gastos mucho mayores para obtener agua mediante bombas eléctricas. “Estos números muestran que con los valores actuales es imposible sostener un servicio público esencial como el de agua y cloacas”, afirmaron.


Un déficit millonario y pérdidas acumuladas

Las autoridades de la cooperativa cuantificaron el déficit actual del servicio de obras sanitarias en entre 200 y 250 millones de pesos mensuales, lo que equivale a una pérdida cercana a los 10 millones de pesos por día. “Mientras dura esta conferencia, la cooperativa está perdiendo cientos de miles de pesos por hora”, graficaron.

Además, se indicó que estudios realizados por la universidad local estiman que, a lo largo de la concesión, el atraso tarifario implicó pérdidas o ingresos no percibidos por unos 6.000 millones de pesos en el área de obras sanitarias.


El rol del Municipio y del Concejo Deliberante

La cooperativa confirmó que la decisión fue notificada formalmente al Departamento Ejecutivo y recordó que existe un representante municipal dentro del Consejo de Administración. No obstante, aclararon que no hubo instancias de negociación previas específicas sobre esta resolución, dado que se trata de una determinación adoptada recientemente ante la imposibilidad de continuar en las condiciones actuales.

También se remarcó que los aumentos tarifarios dependen del Concejo Deliberante y que, históricamente, los pedidos fueron tratados con demoras y recortes, independientemente del signo político de las gestiones. “El problema es estructural y atraviesa a distintos gobiernos”, señalaron.


La situación de los trabajadores

En relación con los empleados del área de obras sanitarias, se indicó que son 30 trabajadores y que deberán conservar sus derechos laborales y convencionales en el futuro esquema que se defina. Desde la cooperativa expresaron que entienden que esas condiciones deberán ser respetadas por quien asuma la prestación del servicio, eventualmente el Municipio, aunque aclararon que ese escenario aún no está definido.


Una decisión no deseada, pero considerada inevitable

Desde la conducción insistieron en que la resolución no responde a una falta de voluntad ni a una mala administración, sino a un problema de ingresos. “Sostuvimos el servicio hasta lo insostenible pensando siempre en el socio y en la comunidad”, afirmaron, al tiempo que reconocieron que el endeudamiento mensual se volvió imposible de absorber.

También rechazaron que los salarios gerenciales o las dietas del Consejo de Administración tengan incidencia significativa en el déficit, y defendieron la estructura operativa y laboral de la entidad, destacando el esfuerzo cotidiano de los trabajadores.


Lo que viene: transición e incertidumbre

Mientras se inicia el proceso de devolución de la concesión, la cooperativa continuará prestando el servicio para garantizar su continuidad. No obstante, el futuro del sistema de agua y cloacas en Olavarría queda abierto a definiciones políticas e institucionales que deberán adoptarse en el corto y mediano plazo.

Las autoridades dejaron en claro que, si existiera una propuesta que contemple el reconocimiento pleno de los costos y permita revertir el atraso acumulado, sería analizada. Sin embargo, advirtieron que, en las condiciones actuales, continuar prestando el servicio resulta inviable.


Un debate de fondo sobre los servicios públicos

La salida de la cooperativa del servicio de obras sanitarias abre un debate profundo sobre el financiamiento de los servicios públicos esenciales, el rol del Estado en la fijación de tarifas y el equilibrio entre sostenibilidad económica y acceso ciudadano.

Se trata de una decisión con impacto directo en la vida cotidiana de miles de vecinos de nuestra ciudad, que interpela a las autoridades políticas y a la comunidad en su conjunto, y que marca el cierre de una etapa histórica en la gestión del agua y las cloacas en Olavarría. (InfoOlavarría)

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