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viernes 27 febrero 2026

Ovejas Negras y con una voluntad de hierro: cruzaron la Cordillera de los Andes en bicicleta

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¿Cuál es el límite? ¿Quién sabe? ¿Hasta dónde? ¿Cuál es la raya que marca hasta dónde podemos llegar? ¿Existe ese punto? ¿O es posible seguir empujándolo un poco más y un poco más?

Los integrantes del grupo de aventura Ovejas Negras que cruzaron la Cordillera de los Andes en bicicleta parecen traernos la respuesta: siempre se puede un poco más, por más extenuante e imposible que parezca la misión a emprender.

Un equipo de 19 ciclistas a cargo de la profesora Paola Mignoli y la coordinación de Nicolás Corridoni cumplieron ese enorme objetivo, para el que tanto se prepararon y por el que tantas cosas dejaron de lado.

Entre las Ovejas Negras hubo ciclistas de Olavarría, Sierras Bayas, Colonia San Miguel, Loma Negra, Hinojo, Chillar y La Pampa.

Partieron desde el Complejo Moquehue, en Aluminé, Neuquén, y desde allí pedalearon una etapa inicial de 25 kilómetros hasta llegar a la frontera.

Entonces sí, directo a los caminos cordilleranos, que pusieron a prueba la resistencia, el ánimo, las piernas y el entrenamiento de todos y cada uno de los integrantes del grupo.

Al Cruce de los Andes lo concretaron por el llamado Paso Icalma, un cruce fronterizo internacional entre Argentina (Neuquén) y Chile (Araucanía). Un lugar ideal para acceder a la naturaleza andina, la Laguna Icalma y actividades como trekking y mountain bike. Un paisaje de ensueño, con su lago y el entorno natural, accesible desde ambos lados de la frontera, cerca de Villa Pehuenia en Argentina y Lonquimay en Chile.

“Fue un sueño hecho realidad. Realmente fue muy duro poder llegar a cruzar la Cordillera, pero lo conseguimos con el aliento de cada uno de los compañeros”, dijo una de las participantes del desafío y con su pensamiento resumió el sentimiento del resto.

Claro que no solo el esfuerzo de los ciclistas fue determinante para que todo terminara como habían soñado.

Otro punto clave fue la excelencia en la organización, el cuidado de cada detalle en la logística por parte de los responsables del grupo Ovejas Negras. “La verdad es que estuvimos todo el tiempo súper cuidados, muy contenidos, y eso es importantísimo para este tipo de experiencias que requieren tanto esfuerzo”, contó al regreso María Rosa Leal, una de las participantes.

¿Los puntos más difíciles? El ripio que predomina en los caminos cordilleranos y que tanto complica el andar. Y la altitud, por supuesto, tan dura y que tanto desgaste extra genera en el organismo.

Sin embargo, el premio hizo olvidar cualquier esfuerzo. Fue tanta la belleza que les regaló el paisaje natural y tanta la emoción por lograr cruzar la Cordillera de los Andes que todo lo demás no importó en lo más mínimo.

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