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miércoles 25 febrero 2026

Mate: la vieja pasión argentina que se transforma en un ritual cada vez más sofisticado

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Preparo el mate y vamos ¿Cuántas veces lo escuchaste? ¿Cuántas veces lo dijiste? Desde tiempos remotos, está en nuestro ADN, nos identifica, nos une, nos resulta indispensable para la vida diaria.
Sin embargo, en los últimos tiempos, el fenómeno del mate se ha vuelto distinto: más imagen, más marketing, más canchero.
El mercado crece y crece y nadie le ve techo por ahora a este relanzamiento del gran fenómeno nacional.
Olavarría no es excepción, por supuesto: basta con darse una vuelta por los parques, las plazas, las escuelas, hasta por las calles de la ciudad para encontrarse con que cada vez más gente se mueve, vive, disfruta, trabaja, con el equipo siempre a mano.
Se amplía el universo: es cada vez más gente la que toma mate.
“Por darte un ejemplo antes era muy raro ver a nenes y nenas de Primaria tomar mate, y ahora es precisamente al revés: es raro ver a un chico que no tome. Se regalan mates para chicos que egresan, se regalan mates para cumpleaños, el mate dejó de estar asociado exclusivamente a los grandes o a los adolescentes, hoy empiezan a tomar cada vez más temprano”, cuenta Yamila a Info Noticias Olavarría.
Su emprendimiento, Mate Rutero, es uno de los tantos que surgieron en los últimos tiempos en la ciudad.


En tiempos de redes sociales y comunicación digital instantánea, la publicidad es determinante. Y no hablamos de la oficial o tradicional, en diarios, televisión o radios. Por lejos, el manijazo más efectivo para quienes venden es cuando la cámara toma a Messi o a De Paul bajando del micro y llegando al hotel. Y el primer plano se va a sus modernas canastas con el equipo de mate completo.
Toman los campeones del mundo, toma tu abuela, toma tu compañero de banco en la escuela, ¿cómo no vas a tomar vos también?
También creció el fenómeno durante la pandemia: por cuestiones sanitarias y restricciones impuestas en el mundo laboral, cada persona tuvo que pasar a tener su propio mate. Y cuando la pandemia pasó a muchos les quedó esa costumbre de tomar solos, entonces lógicamente se venden muchas unidades más.
La aparición de los segmentos premium ha vuelto al negocio más sofisticado y mueve, claro, una cantidad de dinero mucho mayor.
Todo se vuelve más refinado de algún modo.


Las yerbas tradicionales que encontrábamos hasta hace pocos años en cada cocina hoy ven amenazado su reinado.
Aparecen marcas importadas, de valores mucho más altos, que sin embargo ganan terreno y conquistan adeptos.
¿Ejemplos? la uruguaya Canarias y las brasileñas Baldo o Rei Verde.
Intensa, amarga, para quienes buscan sabores tradicionales y fuertes.
Opciones más suaves, con un sabor menos ahumado y astringente.
Distintos procesos de secado que les otorgan un sabor ahumado suave o aromas complejos.
Así como el mundo de los vinos ya no se divide en tinto o blanco y todos los consumidores parecen haberse vuelto expertos, con las yerbas se ha dado un proceso similar.
Con palo o sin palo sólo se preguntaba antes. Bueno, hoy todo cambió, y las opciones parecer ser infinitas en las góndolas de supermercados, pero especialmente en negocios dedicados exclusivamente al sector.

CAMBIA EL RITUAL

También se ha vuelto más largo y ceremonioso el ritual de preparar el mate.
La técnica actual que emplean los entendidos implica casi un arte: llenar el recipiente con yerba (aproximadamente 3/4 partes), tapar la boca y agitar para que el polvo más fino se vaya hacia arriba y forme una «montañita». Luego, se humedece la hierba con agua tibia en el hueco creado, se deja reposar para que se hinche la hierba, se introduce la bombilla y se ceba con agua caliente (lo ideal es de 70 a 80 grados), siempre mojando la hierba seca de la montañita para prolongar el sabor.
Bien preparado, dura muchísimo más, y eso permite compensar la diferencia de precio que estamos pagando por estas buenas yerbas.
Pero también lo exige el buen gusto, porque la técnica correcta se traduce en un mejor sabor.

CAMBIAN LOS PRECIOS

Lo bueno sale caro, dicen. Y así parece confirmarse en el nuevo mundo del mate.
La franja de valores que más ventas genera es la que va de 20 mil a 45 mil pesos aproximadamente.
“Pero tenés mates más de exclusivos, de 100 mil, 200 mil pesos”. A muchos pueden parecerles una exageración, pero las consultas con vendedores del rubro permite asegurar que sí, efectivamente, hay gente que los elige y compra por ese valor.
No termina ahí la inversión: también las bombillas se han vuelto más exclusivas. Por ejemplo, un buen bombillón de alpaca y bronce cotiza de 20 a 45 mil pesos.
Obviamente, siempre hay opciones más económicas.
Hay mates de todo tipo y no solo varía la calidad sino también los gustos y el estilo del comprador.
Hay con base, hay sin base.
Hay mates de algarrobo, que son los que han ganado muchísimo terreno últimamente.
Están los llamados rancheros.
Están, por supuesto, los tradicionales mates de calabaza.
Están los de cuero. Están los térmicos.
Están los que incluyen rebordes de alpaca o de acero.
Están los forrados con pieles naturales y están los forrados con pieles o cueros sintéticos.
Hay de todo y para todos.
Como en el rubro de los termos, donde hay mil opciones dando vueltas en el mercado, pero el más vendido es el típico media manija.
El viejo equipito matero está casi en extinción: la moda mutó hacia las nuevas canastas abiertas, que se ven por todos lados.
Vienen en opciones de 100% cuero y también en eco cuero, y se pueden conseguir en valores aproximados a los 30 ó 35mil pesos.
También aparecen cada vez más accesorios, como porta mate para la palanca de cambios y ahora se suma el porta mate y porta termo para quienes viajan solos al volante y se ceban al tiempo que conducen (algo sumamente peligroso y prohibido por ley, pero que igual sucede).
Cambia, todo cambia. Como las viejas latas que ya casi no se ven por los chau latas de mil formas y diseños.
¿Están los que se resisten también? Pero claro que sí, hay lugar para todos. Están los que siguen aferrados al viejo matecito de lata, ya despintado, con las manijas que muchas veces se calientan hasta límites insoportables. Que ceban con la yerba totalmente lavada, que lo cargan de azúcar…
Ahora, eso sí, el mercado del mate va en otra dirección.

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