Pese a algunos repuntes puntuales, el sector de la construcción terminó el año pasado prácticamente en el mismo nivel de actividad durante doce meses consecutivos. La recuperación privada no alcanzó para compensar el fuerte ajuste en la obra pública.

La actividad de la construcción en la Argentina atravesó durante 2025 un escenario marcado por la falta de dinamismo. Así lo refleja el último informe del Grupo Construya, que reúne a las principales empresas proveedoras de insumos del sector. Según el relevamiento, los despachos de materiales cerraron el año prácticamente sin cambios, confirmando un período prolongado de estancamiento.
Si bien los niveles de actividad fueron algo superiores a los de 2024, el dato no alcanza para hablar de una recuperación sólida. La mejora se explica, en gran medida, por la comparación con un año previo particularmente crítico, atravesado por una fuerte caída del consumo y un ajuste generalizado en toda la cadena productiva.
🧱 Un año sin crecimiento real
El Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC), corregido por estacionalidad, se mantuvo durante trece meses consecutivos en valores similares. En términos simples, el sector trabajó durante todo 2025 sin lograr un crecimiento sostenido.
Aunque hubo un leve repunte hacia fin de año, especialmente en diciembre, ese movimiento solo permitió recuperar la baja del mes anterior. Cuando se observa el período completo, el balance es claro: la construcción no logró despegar y terminó el año en un nivel apenas superior al de 2024, uno de los peores registros de los últimos tiempos.

🏗️ Menos obra pública y una demanda privada cautelosa
Uno de los factores centrales que explica este escenario fue la fuerte retracción de la obra pública. El ajuste aplicado por el Gobierno nacional desde fines de 2023 redujo de manera significativa la inversión en infraestructura, viviendas y obras viales, un rubro que históricamente tracciona gran parte de la actividad.
Durante 2025 se observó cierta reaparición de trabajos viales, especialmente vinculados a fondos provinciales y municipales, pero desde niveles muy bajos y con presupuestos acotados. Esto impidió que el sector público funcionara como motor de crecimiento.
En paralelo, la demanda privada mostró señales mixtas. Por un lado, la estabilidad de precios redujo la urgencia por comprar materiales y formar stock, algo habitual en contextos de alta inflación. Por otro, el costo de construir en dólares aumentó con rapidez, mientras que el valor de las propiedades terminadas no acompañó ese ritmo.
🏘️ El mercado inmobiliario se mueve, pero no empuja la construcción
El informe señala que el mercado inmobiliario mostró mayor movimiento en cantidad de operaciones de compraventa, aunque sin un fuerte incremento en los precios del metro cuadrado. A esto se suma un importante stock de viviendas disponibles y una recuperación lenta del poder adquisitivo de las familias.
El crédito hipotecario, que había comenzado a reaparecer a fines de 2024, volvió a perder impulso durante 2025 en un contexto financiero más inestable, especialmente en los meses previos a las elecciones legislativas.

🔨 Insumos con comportamientos muy dispares
El desempeño de los distintos materiales de construcción fue muy desigual. Los insumos vinculados a la obra gruesa, como el cemento y los ladrillos, cerraron el año con caídas, reflejando la falta de nuevos proyectos de envergadura.
En cambio, los materiales asociados a la etapa de terminación, como pinturas, sanitarios y grifería, mostraron mejores resultados, lo que sugiere que muchas obras avanzaron hacia su finalización, pero sin una renovación significativa del ciclo constructivo.
El cemento Portland, considerado un termómetro de la actividad, se mantuvo en niveles bajos tanto en diciembre como en enero de 2026, confirmando que el arranque del nuevo año tampoco mostró señales claras de reactivación.
👷 El empleo resiste, pero sin crear nuevos puestos
En materia laboral, los datos del IERIC muestran que el empleo formal en la construcción se mantuvo relativamente estable. Si bien hubo una leve baja mensual, el número de trabajadores fue apenas superior al de un año atrás.
Este comportamiento refleja un sector que logra sostener parte del empleo existente, pero que aún no genera nuevas oportunidades laborales de manera significativa.

📐 Un dato alentador: más permisos para obras privadas
La principal señal positiva aparece en la superficie autorizada para construir. Según datos del INDEC, durante 2025 crecieron los permisos para obras privadas en los principales municipios del país, cortando una racha de tres años consecutivos de caídas.
La provincia de Buenos Aires y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires concentraron casi la mitad del total autorizado, seguidas por Córdoba, Santa Fe y Mendoza. Este dato abre una expectativa moderada hacia adelante, aunque todavía no se tradujo plenamente en mayor actividad concreta.
🔎 Un sector a la espera de señales claras
El balance que deja 2025 para la construcción es el de un año de transición, marcado por la estabilidad, pero sin crecimiento. La recuperación parcial de la demanda privada y algunos repuntes puntuales no lograron compensar la ausencia de una política fuerte de inversión pública.
De cara a 2026, el sector aparece expectante. La mejora en los permisos de obra privada es una señal alentadora, pero para que se traduzca en empleo y mayor actividad será necesario un contexto económico más previsible y una mayor articulación entre el Estado y el sector productivo. Mientras tanto, la construcción sigue esperando el impulso que le permita salir del estancamiento. (InfoNoticias)


