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miércoles 25 marzo 2026

¿Cómo impacta la suba de los combustibles en la inflación?

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Especialistas explican que el encarecimiento de las naftas y el gasoil repercuten en toda la cadena logística, elevando los costos de transporte y distribución, lo que termina trasladándose a los precios de bienes y servicios en general.

El encarecimiento del combustible repercute en toda la cadena logística, elevando los costos de transporte y distribución.

Por Redacción Surtidores

La escalada militar en Medio Oriente volvió a colocar al mercado energético en el centro del escenario económico global, con efectos que impactan en el país. El conflicto, elevó la incertidumbre sobre el suministro de petróleo y reavivó temores de un shock energético de alcance mundial.

El principal foco de preocupación es el Estrecho de Ormuz, un paso clave por donde circula cerca del 20 por ciento del petróleo comercializado globalmente. La interrupción en ese corredor logístico no solo afecta la oferta internacional, sino que también impactó de lleno en los precios del crudo, con consecuencias directas sobre la inflación y el crecimiento económico a escala global.

El impacto local es doble. Por un lado, la suba del petróleo mejora la rentabilidad de las exportaciones vinculadas a Vaca Muerta. Por otro, incrementa los costos de refinación y encarece las importaciones de energía, particularmente de gas natural licuado durante el invierno. Esta dinámica tensiona tanto los precios internos como las cuentas fiscales, en un contexto donde el Gobierno busca sostener el proceso de desaceleración inflacionaria.

Uno de los canales más directos de transmisión es el precio de los combustibles. En la estructura del Índice de Precios al Consumidor, las naftas y el gasoil tienen un peso cercano al 3,8 por ciento. Esto implica que por cada aumento del 10 por ciento en los surtidores, el impacto directo sobre la inflación es de aproximadamente 0,38 puntos porcentuales.

Sin embargo, el efecto total es mayor si se consideran las consecuencias indirectas. Según explicaron desde la consultora EcoGo a Surtidores, el encarecimiento del combustible repercute en toda la cadena logística, elevando los costos de transporte y distribución, lo que termina trasladándose a los precios de bienes y servicios en general.

La dinámica de precios en el surtidor responde a dos factores centrales. El primero es el costo internacional del crudo, que se ve afectado tanto por la cotización del Brent como por la evolución del tipo de cambio. El segundo es la carga impositiva, particularmente los Impuestos a los Combustibles Líquidos y al Dióxido de Carbono, cuya actualización funciona como una herramienta de política fiscal.

En los últimos meses, el Gobierno optó por una estrategia gradual en la actualización de estos tributos, con el objetivo de evitar un traslado brusco a precios. No obstante, esta decisión tiene un costo: la recaudación se ve afectada y se amplía el desfasaje respecto de los valores que deberían regir si se ajustaran plenamente por inflación acumulada.

De acuerdo con estimaciones privadas, la falta de actualización de los impuestos a los combustibles implicó en 2025 una pérdida de ingresos fiscales cercana a los 2.750 millones de dólares. Esta tensión entre la necesidad de recaudar y el objetivo de contener la inflación se vuelve aún más compleja en un escenario de suba del petróleo.

En términos de precios, los escenarios son diversos. Con un traslado parcial del aumento internacional y una corrección limitada de impuestos, el ajuste en los surtidores podría ubicarse en torno al 9 por ciento, con una incidencia cercana a 0,3 puntos en la inflación. Sin embargo, si la suba del crudo se consolida y se avanzara en una actualización más completa de la carga impositiva, los incrementos podrían escalar hasta el 30 por ciento, con un impacto superior a 1 punto porcentual en el IPC.

Por el momento, las petroleras adoptaron una postura cautelosa. Desde el sector señalan que los picos de volatilidad de corto plazo no se trasladaron de manera inmediata al surtidor, ya que los precios se determinan en base a promedios. Solo en caso de que la tendencia alcista se sostenga en el tiempo, los ajustes comienzan a reflejarse de forma gradual en los valores al público.

Aun así, durante la primera semana de marzo, los precios en los surtidores mostraron incrementos cercanos al 16 por ciento, en línea con la presión internacional. En este escenario, la evolución del conflicto en Medio Oriente será determinante. Si la escalada se profundiza y afecta de manera sostenida el flujo energético global, el impacto sobre la inflación podría ser considerable. En cambio, si se alcanza algún tipo de estabilización, tal como pronosticó recientemente el presidente de YPF, Horacio Marín, el efecto podría limitarse a un episodio de volatilidad transitoria. (Surtidores)

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