Una investigación publicada en Nature Communications y liderada por la Universidad de Birmingham determinó que, en contextos con menos oportunidades y recompensas, aumenta la disposición a colaborar con desconocidos.
Un estudio realizado en el Reino Unido reveló que la escasez puede fomentar la cooperación entre personas que no se conocen. La investigación, que analizó la conducta prosocial en más de 500 adultos, concluyó que los individuos muestran mayor disposición a ayudar cuando se encuentran en entornos con menos oportunidades favorables para sí mismos.
El trabajo fue liderado por especialistas de la Universidad de Birmingham, en colaboración con la Universidad de Oxford y la Universidad de East Anglia, y se destacó por su enfoque experimental que combinó variables ambientales y conductuales.
Cómo se realizó el experimento
Los investigadores diseñaron tres experimentos en los que los participantes eran ubicados en entornos simulados “ricos” o “pobres”.
En los contextos ricos, se ofrecían grandes recompensas con alta probabilidad de éxito. En los pobres, en cambio, predominaban recompensas bajas e inciertas.
Cuando surgía la posibilidad de ayudar a otra persona, los participantes debían interrumpir una actividad recreativa —como ver una película— y realizar una tarea que implicaba esfuerzo físico real, por ejemplo, presionar con fuerza un dinamómetro o hacer múltiples clics. De esta manera, se buscó replicar situaciones cotidianas donde la ayuda requiere sacrificio.
Más ayuda cuando hay menos
Los resultados mostraron que quienes se encontraban en entornos desfavorecidos tendían a ofrecer más ayuda que aquellos en contextos con mayores beneficios personales.
El doctor Todd Vogel, primer autor del estudio, explicó que las oportunidades disponibles en la vida cotidiana influyen directamente en la voluntad de colaborar. Por su parte, la profesora Patricia Lockwood señaló que el trabajo es uno de los primeros en demostrar de forma robusta el impacto del entorno inmediato sobre la generosidad.
El hallazgo desafía la idea de que disponer de más recursos personales necesariamente conduce a una mayor predisposición a ayudar. En cambio, sugiere que la percepción de escasez puede fortalecer los comportamientos solidarios.
Implicancias sociales
El equipo de investigación consideró que estos resultados podrían ser relevantes para el diseño de políticas públicas orientadas a promover la cooperación y el apoyo mutuo, especialmente en comunidades que atraviesan dificultades económicas o sociales.
Además, anticiparon que buscarán replicar el estudio en poblaciones específicas —como adolescentes con conductas antisociales— para evaluar si el patrón se mantiene en distintos grupos.
Comprender cómo el contexto moldea las decisiones solidarias podría aportar herramientas concretas para fortalecer la cohesión social en escenarios adversos.
Fuente Infobae


