Especialistas y trabajadores rurales señalan un marcado contraste entre las copiosas lluvias de la primavera y la falta de humedad en la superficie del suelo. Situación que quedó expuesta en la campaña de fumigación contra la tucura.

Un escenario climático complejo y demandante se consolida en la provincia de Buenos Aires al inicio de 2026. Si bien el Pronóstico Climático Trimestral oficial del SMN para enero-febrero-marzo prevé precipitaciones dentro del rango «Normal» para la región, advierte con mayor certeza una temperatura media «Superior a la normal». Esta combinación implica un riesgo elevado de estrés hídrico, ya que el calor acelera la evaporación del agua de los suelos y las reservas superficiales.
La desconexión entre el pronóstico y la realidad inmediata
El pronóstico trimestral, elaborado el 30 de diciembre de 2025, es una herramienta estadística que proyecta el comportamiento medio de toda la estación. Sin embargo, no descarta la ocurrencia de eventos extremos de corta duración, como olas de calor o períodos secos prolongados dentro del trimestre.

Los primeros días del año han hecho palpable esta advertencia. Medios especializados reportan que «la evapotranspiración le ganó a las lluvias», agotando rápidamente la humedad del suelo tras un invierno húmedo. La última semana de 2025 registró una intensa ola de calor que marcó récords de temperatura, incrementando el riesgo de incendios y presionando sobre la actividad agropecuaria.
Esta «seca incipiente», como la describen en el campo, ya tiene consecuencias visibles: el arroyo Tapalqué presenta un nivel inusualmente bajo, dejando a la vista sectores de su lecho, una imagen que alerta a productores y pobladores que atraviesan el curso de agua a diario.

El caso testigo: Olavarría y la campaña contra la tucura
La situación en el partido de Olavarría es un ejemplo claro de la imprevisibilidad y los desafíos actuales. En una entrevista para Conexión 7400, Ana Peroggi, tesorera de la Sociedad Rural local, detalló los inconvenientes de la campaña contra la tucura.
«El invierno fue muy lluvioso, anegado. No pudimos hacer los recuentos de desoves en muchos puntos», explicó la dirigente. Contrariamente a lo esperado, el calor y la sequedad de diciembre «hicieron explotar los nacimientos». La plaga nació «tremendamente», forzando a aplicar insecticida en 105.000 hectáreas, una superficie mayor a la del año anterior.

La labor, que comenzó recién el 27 de diciembre (más tarde de lo habitual), ya lleva más de la mitad realizada. Peroggi destacó la preocupación por la falta de acciones coordinadas en partidos limítrofes y remarcó: «Ahora nos está apretando la seca. Tenemos todo el verano por delante y este bicho sigue comiendo».
Contexto climático: la sombra de «La Niña»
Expertos del sector agropecuario señalan que, a 30 días de potencialmente entrar en una nueva fase «La Niña», se pueden esperar menores precipitaciones. Este fenómeno climático suele asociarse con condiciones más secas y calurosas en la región pampeana, lo que agregaría presión al escenario actual.
Recomendaciones y perspectiva
Frente a este panorama, las recomendaciones son claras:
- Seguimiento constante: es fundamental no guiarse únicamente por el pronóstico trimestral, sino mantenerse actualizado con los pronósticos diarios y semanales del SMN y los sistemas de alerta temprana por temperaturas extremas e incendios.
- Manejo conservador del agua: tanto para la producción como para el uso urbano, se sugiere optimizar y priorizar el uso del recurso hídrico.
- Monitoreo agronómico reforzado: la sequía tensiona los cultivos y puede alterar el comportamiento de plagas, como se vio con la tucura. Se recomienda un seguimiento intensivo de los lotes.

En resumen, la provincia transita un verano donde el calor será el factor climático dominante, aumentando la demanda de agua en un momento clave para los cultivos de verano y las reservas naturales. La situación no es de alarma generalizada, pero sí de atención y preparación ante un escenario volátil que requiere adaptación día a día. (InfoNoticias)


