Un informe técnico de la Bolsa de Rosario muestra que, aunque la producción agropecuaria del país aumentó en la última década, el crecimiento se desaceleró y la productividad empezó a mostrar señales de estancamiento.

Evolución productiva
El sector agropecuario argentino creció de manera sostenida a lo largo del último siglo. El aumento del área sembrada, el uso de insumos y la incorporación de tecnología explicaron los buenos resultados del campo en el largo plazo.
En los últimos 40 años, la superficie sembrada se duplicó y la producción total aumentó tres veces y media, con un máximo histórico en la campaña 2018/19. Sin embargo, desde ese récord no se volvió a superar ese volumen, a pesar de que se sembraron más hectáreas.

Señales de desaceleración
Los datos recientes muestran que el ritmo de crecimiento se frenó. Las últimas campañas enfrentaron sequías consecutivas que afectaron las cosechas, y el indicador de crecimiento de largo plazo cayó a niveles cercanos a cero.
Según el análisis, en los últimos doce años la producción agropecuaria creció apenas 1,46% por año en promedio, el valor más bajo desde la década de 1980. Ese avance se debió principalmente al mayor uso de insumos y, en menor medida, a la expansión del área trabajada.

El problema de la productividad
El informe señala que la Productividad Total de los Factores (PTF) mostró una caída en los últimos años. No se observaba un retroceso de este indicador desde la década de 1960.
Por el contrario, la productividad laboral —producción por trabajador— sí creció y hoy es una de las más altas de la región. Esto ocurre porque el agro argentino depende cada vez más del capital y de los insumos tecnológicos, y menos de la mano de obra.
Cambios en el modelo productivo
En los años noventa, la tecnología fue la principal impulsora del crecimiento. En los dos mil, el aumento del uso de tierras ganó peso. En la última década, la expansión del área agrícola llegó a un límite, y la producción depende cada vez más de mejoras en la eficiencia y del uso de más capital productivo.

Los desafíos para el futuro
Para que el agro pueda seguir creciendo, el informe plantea que se necesitan nuevas tecnologías, más inversión en maquinaria e insumos y políticas públicas que impulsen la actividad.
Otro punto crítico es el apoyo estatal: el sector perdió más de USD 100.000 millones entre 2014 y 2023 por políticas que limitaron su desarrollo.
Síntesis final
El campo argentino mantiene un rol central en la economía y conserva capacidad para crecer. Sin embargo, la expansión ya no puede basarse en sumar más tierra y requiere un salto tecnológico sostenido. El estancamiento de la productividad y la falta de incentivos a la inversión aparecen como los principales límites que deberá superar el sector para recuperar dinamismo en los próximos años. (Bolsa de Rosario)


