La cárcel de Villa Devoto cierra sus puertas tras casi un siglo de historia

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El traslado de unos 1.500 detenidos al complejo penitenciario de Marcos Paz marca el final de una etapa para la última cárcel federal que funcionaba dentro de la Ciudad de Buenos Aires. El penal fue escenario de tragedias, motines y episodios que dejaron una profunda huella en la memoria política y social del país.

La cárcel de Villa Devoto comenzó a transitar el cierre de una historia de casi cien años. Los gobiernos nacional y porteño pusieron en marcha el traslado de alrededor de 1.500 detenidos desde la ex Unidad Penal N.º 2 hacia el nuevo complejo penitenciario de Marcos Paz, en una operación que marca el final de la última prisión federal ubicada dentro de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

El edificio, convertido en un símbolo del barrio, estuvo atravesado por episodios trágicos, motines y conflictos que trascendieron sus muros. Su historia también quedó ligada a la vida cotidiana de los vecinos, que durante décadas convivieron con la presencia de la cárcel.

Un penal que nació en una ciudad en expansión

El proyecto para construir la cárcel de Devoto se formalizó mediante un decreto firmado en abril de 1923. Sin embargo, la iniciativa respondía a una problemática que se arrastraba desde fines del siglo XIX y principios del XX, cuando Buenos Aires experimentaba un acelerado crecimiento demográfico impulsado, entre otros factores, por la inmigración europea.

El aumento de la población también generó una mayor demanda de espacios de detención. Las alcaldías policiales estaban desbordadas y las autoridades buscaban un establecimiento de grandes dimensiones para alojar a personas que aguardaban una resolución judicial.

La intención original era construir la prisión en una zona periférica, alejada de los sectores más urbanizados. Entre las alternativas evaluadas estuvieron terrenos próximos a los cementerios del Sur y de la Recoleta, aunque esas propuestas no prosperaron.

De proyecto hospitalario a símbolo del barrio

Con el paso del tiempo, la cárcel de Villa Devoto quedó integrada a una trama urbana que creció a su alrededor. Lo que inicialmente se pensó para una zona alejada terminó rodeado de viviendas, comercios y espacios de circulación cotidiana.

La presencia del penal marcó la identidad del barrio y también generó tensiones vinculadas con la convivencia entre la vida urbana y el funcionamiento de una institución penitenciaria.

Ahora, el traslado de los detenidos a Marcos Paz abre una nueva etapa y pone fin a una historia que atravesó distintas épocas de la Argentina, con episodios que dejaron marcas en la memoria colectiva.

Fuente C5N

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