Donación de órganos en Argentina: más de 7.400 personas esperan un trasplante

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En el marco del Día Mundial de la Donación de Órganos, Tejidos y Trasplantes, los registros del INCUCAI reflejan la demanda de miles de pacientes. Cómo funciona la asignación, qué establece la Ley Justina y cuáles son las etapas del proceso que puede salvar vidas.

Cada 14 de octubre, la conmemoración del Día Mundial de la Donación de Órganos, Tejidos y Trasplantes busca generar conciencia sobre la importancia de este acto solidario. En Argentina, según las cifras difundidas por el Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante (INCUCAI) en el informe publicado el 14 de octubre de 2026, 7.403 personas necesitan un trasplante para salvar su vida.

De acuerdo con esos datos, en lo que va del año se habían realizado 1.738 trasplantes, con 795 donantes de órganos y una tasa de 17,11 donantes por cada millón de habitantes.

La donación permite reemplazar un órgano o tejido que dejó de funcionar por otro apto para recuperar funciones vitales o mejorar la calidad de vida. En determinadas enfermedades, el trasplante constituye la principal alternativa terapéutica cuando otros tratamientos ya no resultan suficientes.

Cómo funciona el sistema de donación y trasplante

En Argentina, el INCUCAI coordina y fiscaliza el sistema nacional junto con los organismos jurisdiccionales y los equipos médicos de los centros de trasplante.

El proceso comienza cuando una persona necesita un trasplante y su equipo médico la deriva a un centro especializado. Allí se realizan estudios clínicos y de compatibilidad para determinar si está en condiciones de ingresar a la lista de espera.

Cuando aparece un potencial donante, los profesionales evalúan qué órganos y tejidos pueden utilizarse. Luego, el sistema informático nacional —denominado SINTRA— identifica a los posibles receptores según criterios médicos previamente establecidos.

La asignación no depende únicamente del orden de inscripción. Se consideran factores como la urgencia y la situación clínica del paciente, la compatibilidad biológica, el tiempo en lista de espera y los criterios específicos de cada órgano. El equipo médico del receptor evalúa la oferta y determina si el órgano resulta adecuado para el trasplante.

Si no puede aceptarlo, se registra el motivo y se continúa con el siguiente candidato según el orden establecido. El procedimiento requiere coordinación entre hospitales, equipos especializados y organismos de procuración, ya que los órganos deben ser extraídos, conservados y trasladados en condiciones adecuadas.

Qué establece la Ley Justina

La Ley 27.447, conocida como Ley Justina, fue sancionada en 2018 y modificó el régimen argentino de donación y trasplante.

La norma establece que todas las personas mayores de 18 años son consideradas donantes de órganos y tejidos después de su fallecimiento, salvo que hayan expresado formalmente su oposición.

En el caso de las personas menores de edad, la donación requiere la autorización de sus representantes legales, de acuerdo con las disposiciones vigentes.

La legislación también regula los procedimientos de procuración, distribución y asignación, con el objetivo de garantizar transparencia y equidad en el acceso a los trasplantes.

La ley lleva el nombre de Justina Lo Cane, una niña que falleció a los 12 años mientras esperaba un trasplante de corazón. Su historia impulsó una campaña nacional para promover la donación y modificar el sistema legal.

Quiénes pueden ser donantes

La posibilidad de donar órganos después del fallecimiento depende de las circunstancias de la muerte y de la evaluación médica. Para la procuración de órganos, habitualmente es necesario que el fallecimiento ocurra en una unidad de cuidados intensivos, donde puedan mantenerse las condiciones necesarias para preservar los órganos hasta la ablación.

Los equipos médicos determinan cuáles son aptos para el trasplante. En el caso de los tejidos, existen otras posibilidades de procuración que no requieren que el fallecimiento se produzca en terapia intensiva.

También existen donaciones en vida, especialmente de riñón y de una parte del hígado, sujetas a requisitos legales y médicos específicos. En estos casos, debe comprobarse que el procedimiento no represente un riesgo inaceptable para la salud del donante y que existan perspectivas de beneficio para el receptor.

Una demanda que supera la disponibilidad

Los avances médicos permitieron mejorar los resultados de los trasplantes y ampliar las posibilidades de tratamiento para distintas enfermedades. Sin embargo, la cantidad de órganos disponibles continúa siendo insuficiente frente al número de personas que los necesitan.

La Organización Mundial de la Salud advierte que el acceso a estos procedimientos es desigual entre países y regiones. La falta de infraestructura, personal especializado y financiamiento puede limitar la disponibilidad de trasplantes, incluso cuando existen alternativas terapéuticas eficaces.

En este contexto, la donación constituye una pieza fundamental, aunque no es el único requisito: también se necesitan equipos médicos capacitados, hospitales preparados, sistemas de coordinación y recursos para garantizar el seguimiento de las personas trasplantadas.

La fecha busca recordar que una decisión individual puede ofrecer una oportunidad de vida a otras personas. Informarse sobre la legislación, conocer cómo funciona el sistema y conversar sobre la donación con familiares contribuye a fortalecer una red sanitaria de la que dependen miles de pacientes.

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