La inflación rondaría el 2% mensual hasta fin de año, con presión de alimentos y combustibles

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Tras el 1,9% registrado en septiembre, las consultoras prevén que el índice de precios se mantenga en niveles similares durante los últimos meses de 2026. La evolución de los alimentos, los combustibles y las tarifas aparece entre los principales factores que podrían limitar una desaceleración más pronunciada.

La inflación argentina podría mantenerse cerca del 2% mensual durante el último trimestre de 2026. Después de que el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) informara una suba del 1,9% en septiembre, los analistas proyectan que los precios continuarán aumentando a un ritmo similar, con pocas señales de una desaceleración significativa en el corto plazo.

El dato de septiembre representó una aceleración de 0,2 puntos porcentuales respecto de agosto. Entre los factores que incidieron en el resultado se encontraron los productos estacionales, especialmente las verduras, y los servicios regulados, como el gas, la electricidad y las prepagas.

Qué inflación proyectan para los últimos meses del año

El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), elaborado por el Banco Central, estimó una inflación del 1,7% para octubre, del 1,6% para noviembre y del 1,8% para diciembre. Si se cumplen esas previsiones, el aumento acumulado de precios durante 2026 rondaría el 30%.

Sin embargo, distintas consultoras advierten que el proceso de desaceleración podría avanzar lentamente y que todavía existen factores capaces de sostener la presión sobre el índice.

Desde Analytica, el economista Claudio Caprarulo ubicó su proyección para octubre cerca del 2%. Según explicó, los relevamientos de precios de alimentos y bebidas no muestran señales claras de desaceleración. Para el último bimestre, anticipó una moderación de los aumentos, aunque de alcance limitado.

Por su parte, Alejandro Giancola, de Econviews, consideró que octubre y noviembre podrían registrar variaciones similares a las de septiembre. Para diciembre, señaló que los factores estacionales, entre ellos posibles aumentos de la carne, podrían ejercer una presión adicional. La consultora proyecta una inflación anual de entre el 30% y el 30,5%.

Alimentos: las subas que sostienen la presión

Los alimentos constituyen uno de los principales puntos de atención. De acuerdo con un relevamiento de la consultora LCG, los precios de ese rubro aumentaron un 0,5% durante la primera semana de octubre y acumularon cinco semanas consecutivas de incrementos.

Las mayores subas semanales se registraron en bebidas e infusiones para consumir en el hogar, seguidas por productos de panificación, cereales, pastas y carnes.

En septiembre, la inflación de alimentos había alcanzado el 2%, por lo que la evolución de estos productos seguirá siendo determinante para el comportamiento del índice general.

Combustibles y tarifas, otros factores de presión

Los combustibles también aparecen entre los factores que pueden dificultar una baja más pronunciada de la inflación. A fines de septiembre, las petroleras aplicaron aumentos que promediaron el 2% en las naftas y el 5% en el gasoil.

Además del efecto directo sobre los consumidores, las subas pueden trasladarse a los costos de transporte, fletes y distribución de mercaderías, con consecuencias sobre los precios de otros bienes.

La evolución del petróleo internacional agrega incertidumbre. Analistas de SBS advirtieron que, si el barril de Brent se mantiene por encima de los US$100, podrían producirse nuevos ajustes en los surtidores y aumentos indirectos en otros sectores de la economía.

A esto se suman los ajustes en servicios regulados, que incidieron en el dato de septiembre y podrían seguir condicionando la evolución del IPC.

Una desaceleración que todavía no está asegurada

Desde Equilibra, el economista Gonzalo Carrera estimó que la inflación de octubre sería similar o apenas inferior a la de septiembre. Si bien identificó menores aumentos en algunos precios regulados al comienzo del mes, también advirtió sobre las subas de fines de septiembre en combustibles, indumentaria y verduras, que pueden trasladarse al índice de octubre.

Por su parte, LCG proyectó una inflación algo inferior al 2% mensual para los próximos meses, aunque advirtió que una actividad económica más dinámica o eventuales tensiones cambiarias podrían frenar la desaceleración.

De esta manera, las previsiones de las consultoras coinciden en que no se espera necesariamente una aceleración brusca de los precios, pero tampoco hay garantías de una reducción sostenida de la inflación mensual. La evolución de los alimentos, los combustibles y las tarifas será clave para determinar cómo termina el año.

Fuente: TN

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