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miércoles 8 abril 2026

Científicos recrean en computadora cómo el pez cebra regenera órganos dañados

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Un equipo de investigadores logró explicar mediante simulaciones computacionales el mecanismo por el cual el pez cebra es capaz de regenerar estructuras sensoriales dañadas casi por completo en apenas una semana, un hallazgo que podría tener implicancias futuras en medicina regenerativa.


Regeneración casi total en tiempo récord


Los estudios de laboratorio mostraron que este organismo puede recuperar hasta un 90% de la funcionalidad y el tamaño de órganos dañados en solo siete días. En particular, el foco estuvo puesto en los neuromastos, estructuras sensoriales distribuidas a lo largo del cuerpo que permiten detectar vibraciones en el entorno.


Cada neuromasto está compuesto por decenas de células organizadas en tres tipos: las ciliadas (sensoriales), las sustentaculares y las de manto.

Mientras que las primeras no pueden regenerarse, las otras dos sí poseen esa capacidad, especialmente las sustentaculares, que pueden volverse pluripotentes y reconstruir completamente el órgano.


Simulaciones para entender el proceso


A partir de estos datos experimentales, los científicos desarrollaron modelos computacionales para replicar el comportamiento celular. El objetivo fue responder preguntas clave: qué señales activan la regeneración, cuándo comienza la división celular y cómo las células “saben” qué forma y tamaño deben reconstruir.


Tras múltiples simulaciones, el equipo encontró que el mecanismo más preciso se basa en una lógica simple: las células “cuentan vecinos”.


El mecanismo de “conteo celular”


Según este modelo, la regeneración se activa tras una lesión y continúa hasta que cada célula detecta que está rodeada por un número específico de células similares. En este caso, el proceso se detiene cuando cada célula entra en contacto con al menos tres vecinas del mismo tipo.


Este sistema, denominado “señal de detección local”, refleja un principio básico de la biología: las células responden a su entorno inmediato y buscan restablecer el equilibrio perdido.


Las simulaciones lograron reproducir con precisión lo observado en laboratorio: los neuromastos recuperaron su forma, tamaño y cantidad celular en el mismo plazo de siete días.


Un posible camino para la medicina


El hallazgo abre nuevas líneas de investigación sobre la regeneración en humanos. Aunque nuestra especie ha perdido muchas capacidades regenerativas a lo largo de la evolución, los científicos sostienen que estos mecanismos podrían estar latentes en el ADN.


Comprender cómo activarlos podría, en el futuro, contribuir al desarrollo de terapias para recuperar funciones perdidas, como la audición, mediante la regeneración de células sensoriales dañadas.

Fuente Conicet

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