Tras la liberación y regreso a la Argentina del gendarme Nahuel Gallo, que estuvo 448 días detenido en Venezuela, el Gobierno nacional cuestionó duramente a Asociación del Fútbol Argentino (AFA) por su papel en las gestiones que facilitaron su salida del país caribeño. Gallo regresó a bordo de un avión vinculado a la AFA escoltado por dirigentes de la entidad.
El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, afirmó que el Gobierno no tiene relación con el régimen venezolano y adelantó que desde Casa Rosada esperarán explicaciones sobre el vínculo entre la AFA y el gobierno de Delcy Rodríguez, presidenta de Venezuela, al que calificó como “chavista”.
Según Adorni, estaba claro que el Ejecutivo argentino no recibiría al gendarme por parte del régimen, lo que atribuía a la falta de canales diplomáticos directos entre ambos gobiernos.
Si bien el Gobierno celebró que Gallo pudo reunirse con su familia tras más de un año de cautiverio, el funcionario insistió en que “los involucrados tendrán que explicar cuál es su relación con el chavismo” y relativizó el rol de la AFA en la liberación, sugiriendo que la entidad actuó para “limpiar su imagen”.
Por su parte, desde la AFA se difundieron mensajes del presidente de la entidad, Claudio Tapia, que destacaron un “trabajo silencioso y mancomunado” con la Federación Venezolana de Fútbol y CONMEBOL, además de agradecer el aporte del deporte como puente de cooperación para facilitar el regreso de Gallo.
La controversia suma un nuevo capítulo político al caso Gallo, en medio de tensiones entre la Casa Rosada y sectores que destacan la mediación deportiva en el marco de un conflicto diplomático entre Argentina y Venezuela.


