Impulsado por el reciente aval del Senado, el oficialismo busca ahora avanzar a paso firme en la Cámara de Diputados de la Nación Argentina con la reforma laboral y aspira a convertirla en ley en menos de un mes.
La estrategia del bloque libertario es aprobar sin cambios el texto proveniente de la Cámara alta. Para eso, se convocó a firmar dictamen el miércoles próximo, con la intención de llevar el proyecto al recinto la semana siguiente.
Sin embargo, el tratamiento no aparece exento de tensiones. Un sector de la oposición —aunque acompaña la iniciativa en términos generales— anticipó que intentará introducir modificaciones en tres capítulos considerados sensibles:
El nuevo régimen por enfermedades y accidentes laborales, que habilita reducciones salariales de hasta el 75%.
El sistema de financiamiento de las indemnizaciones por despido.
La derogación de varios estatutos profesionales, entre ellos el del periodista.
El presidente de la Cámara baja, Martín Menem, encabeza las gestiones para acelerar el trámite parlamentario, mientras crece la presión de distintos bloques para revisar artículos específicos del proyecto.
Desde el oficialismo sostienen que se trata de una modernización necesaria del mercado laboral. Del otro lado, advierten que algunos cambios podrían afectar derechos adquiridos y anticipan un debate intenso en comisiones y en el recinto.
La iniciativa fue analizada por la periodista Laura Serra en La Nación, donde también se destacó que figuras como Patricia Bullrich acompañaron el tratamiento del proyecto en el Senado.
Con este escenario, el oficialismo enfrenta su próximo desafío legislativo: sostener los apoyos logrados en la Cámara alta y neutralizar las resistencias que empiezan a tomar forma en Diputados.


