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martes 3 febrero 2026

La industria argentina: una recuperación en los papeles que no llega a la gente

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Con más de 30.000 puestos perdidos en diez meses y sectores clave aún muy por debajo de los niveles prepandemia, la crisis se traduce en despidos, suspensiones y menos oportunidades en el corazón productivo del país.

Los últimos informes del Centro de Estudios de la Unión Industrial Argentina (CEU-UIA) pintan un panorama económico contradictorio: mientras algunos indicadores productivos muestran leves rebotes técnicos tras una base de comparación muy baja, el mercado laboral industrial se contrae mes a mes, profundizando una crisis social que ya lleva años y se siente en cada hogar.

La paradoja de los números: producción que no se traduce en trabajo

Según el Informe Industrial Nº12 de diciembre de 2025, se esperaba para el último mes del año una baja interanual del -3.5% en la actividad industrial, aunque con una suba mensual del 2% respecto a noviembre. Este crecimiento, sin embargo, llega con asteriscos: “La suba mensual fue influenciada en parte por un bajo nivel de comparación debido a los feriados de noviembre”, advierte el documento. El nivel acumulado de la actividad se mantiene estancado, en los mismos niveles del cuarto trimestre de 2024 y alrededor de un 9% por debajo de 2022.

Detrás de este estancamiento general hay realidades opuestas. Sectores como la refinación de petróleo (+6.3% interanual en noviembre) o los vinculados a la cosecha muestran desempeños positivos. En el extremo contrario, la producción de textiles (-36.7%), vehículos automotores (-23%) y prendas de vestir, cuero y calzado (-17.6%) se desplomaron interanualmente en noviembre. El sector de la construcción, aunque mostró una suba mensual en diciembre (cemento +7.4%), arrastra una caída de más del 20% frente a 2022.

Pero donde la contradicción se hace más palpable es al cruzar estos datos con el Informe de Indicadores Laborales de enero de 2026. En octubre de 2025, el empleo asalariado registrado en la industria cayó un -0.6% mensual (desestacionalizado) y un -2.7% interanual, lo que significa 32,003 trabajadores menos en un año. La industria manufacturera perdió más de 30,000 puestos en los primeros diez meses de 2025.

“La caída mensual de octubre fue la más alta desde septiembre de 2019”, señala el informe laboral. Sectores como el textil, la confección, el cuero y el calzado son los más golpeados, con una pérdida interanual del -9% (-10,256 trabajadores) y una caída del -15.7% respecto al último máximo de agosto de 2023.

El impacto humano: desempleo, suspensiones y un futuro incierto

Los fríos porcentajes se materializan en historias de vida. “En la fábrica de muebles donde trabajaba mi esposo, primero fueron las horas extras, después los turnos los sábados, y hace dos meses, la suspensión”, relata Laura M., vecina de Avellaneda, mientras hace cola en un comedor comunitario. Su historia se replica en miles de hogares donde el ingreso principal, proveniente de la industria, se esfuma.

La encuesta de indicadores laborales de la UIA muestra que las expectativas netas de evolución del empleo se mantienen en terreno negativo, reflejando la poca confianza de los empresarios para contratar. A esto se suma una reducción en la cantidad de empleadores industriales: -2.8% interanual en octubre, es decir, 1,379 empresas menos.

Para los economistas, el diagnóstico es claro pero complejo. “Vemos una industria que, tras el rebote del tercer trimestre de 2024, no logra despegar”, analiza el economista industrial Gabriel G. “Hay sectores que crecen por coyunturas específicas, como el petróleo o las cosechas, pero los motores tradicionales del empleo masivo –como la construcción, la metalmecánica y las textiles– están apagados. La débil demanda interna y la fuerte competencia de importaciones sofocan cualquier recuperación sostenible”.

Un estancamiento que se profundiza

Al comparar el acumulado de 2025 con el de 2023, la actividad industrial en su conjunto aún está un 9% por debajo. Solo las industrias vinculadas a la cosecha lograron superar el nivel de 2023 (+5.4%). Todos los demás segmentos –consumo masivo, bienes durables, insumos industriales– permanecen en rojo.

Esta situación se refleja en las calles y en los barrios industriales, donde las persianas bajas de las pymes son cada vez más comunes. “El taller de mi padre, que hacía piezas para la construcción, cerró el año pasado. No daba más”, cuenta Pablo R., de 28 años, ahora repartidor de apps. La migración del empleo formal industrial a la informalidad de los servicios es una tendencia silenciosa pero creciente, como lo sugiere la leve suba en la tasa de actividad (48.6% en el tercer trimestre de 2025) mientras el empleo registrado se contrae.

Una luz al final del túnel que todavía no se ve

Los informes de la UIA, en su rigurosidad estadística, dejan poco espacio para el optimismo a corto plazo. La leve mejora en algunos indicadores de producción parece más un espejismo estadístico por comparación con meses muy bajos que el inicio de una recuperación genuina.

Mientras tanto, el motor del empleo industrial sigue enfriándose. La Argentina enfrenta el desafío de reconstruir su capacidad productiva y, con ella, millones de puestos de trabajo que dan sustento a las familias y dinamizan la economía local. El diagnóstico está claro: sin un plan integral que reactive la demanda interna, proteja la producción nacional y fomente la inversión, la paradoja de una industria que parece moverse en el papel pero se apaga en los talleres y en los hogares, seguirá siendo la triste realidad del día a día. (InfoNoticias)

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