A partir de restos hallados en un predio cercano al ex centro clandestino en Córdoba, el Equipo Argentino de Antropología Forense avanza en un proceso minucioso de análisis e identificación, acompañado por un trabajo sensible con los familiares.

(Información obtenida a partir del audio y contenidos de la Agencia FARCO)
Un trabajo meticuloso y humanizador se lleva adelante en Córdoba para dar respuesta a una de las páginas más oscuras de nuestra historia. El Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) continúa examinando materiales humanos recuperados el año pasado en la zona conocida como Loma del Torito, ubicada en las inmediaciones del antiguo centro ilegal de detención La Perla.
Virginia Urquizu, coordinadora del Área de Casos del organismo, explicó –en una entrevista concedida a la Agencia FARCO– que el equipo ha trabajado en cuatro hectáreas donde se encontraron evidencias de enterramientos irregulares y restos óseos desarticulados, en concordancia con testimonios históricos.
Ahora, la tarea se centra en el estudio minucioso de lo recolectado: determinar qué piezas pueden ser muestreadas, establecer el número mínimo de personas presentes y obtener datos antropológicos que permitan reconstruir identidades.
El largo camino del laboratorio
“Una vez que concluya el examen antropológico, comenzará la fase de procesamiento genético”, señaló Urquizu. Los perfiles de ADN de familiares que ya aportaron sus muestras se encuentran cargados en el sistema del EAAF, listos para ser cotejados con cada nuevo perfil que se obtenga de los restos.
“No hay que esperar por ese lado –aclaró–. Lo que sigue es obtener los perfiles de los restos recuperados y esperar que, en algún momento, aparezca una coincidencia.” Cuando eso suceda, se activará un protocolo que incluye la notificación a las familias y la comunicación formal a la justicia interviniente.
El vínculo con los familiares: una prioridad humana
Más allá de la técnica, el EAAF pone especial cuidado en el acompañamiento a los allegados de las víctimas. “Desde el Área de Casos trabajamos intensamente con las familias, manejando sus expectativas con mucho respeto y contención”, destacó la antropóloga.
Este seguimiento personalizado busca amortiguar el impacto emocional que implica la espera y, eventualmente, la confirmación de una identificación. “Es una parte fundamental del proceso: devolver la verdad con cuidado, no solo con datos”, reflexionó Urquizu.
Memoria, verdad y justicia en acción
El trabajo del EAAF representa un pilar en la construcción de una memoria colectiva basada en evidencias. Cada identificación restituye no solo un nombre, sino una historia, un lazo familiar interrumpido por la violencia estatal.
En La Perla, como en otros sitios del país, la ciencia forense se pone al servicio de la verdad histórica, aportando pruebas irrefutables para los procesos judiciales y, sobre todo, dignificando a quienes fueron desaparecidos. (InfoNoticias)


