En una movida estratégica para evitar saltos bruscos en las facturas durante los meses de frío, el Gobierno Nacional oficializó un ajuste del 17% en las tarifas de gas que entrará en vigencia este 1º de febrero. La medida busca estabilizar el precio a lo largo del año y dar «previsibilidad» a los hogares.
¿Por qué el aumento se aplica en febrero?
Desde la Secretaría de Energía explicaron que la elección de febrero no es casual. Al ser un mes de bajo consumo estacional, el impacto nominal en pesos será menor para el bolsillo del usuario.
“Se busca que en los meses donde se necesita consumir más gas, la tarifa no sufra disparadas. El porcentaje parece alto, pero al partir de tarifas que estaban muy atrasadas y aplicarse en pleno verano, el usuario no sentirá un impacto tan fuerte de forma inmediata”, señalaron fuentes oficiales a la Agencia Noticias Argentinas.
Claves de la nueva estrategia tarifaria
El ajuste responde a un cambio en la composición de los subsidios y a una nueva metodología de facturación:
Estabilidad anual: El objetivo es que el valor del metro cúbico sea más constante, evitando los picos tarifarios que históricamente ocurren en junio y julio.
Previsibilidad: Los usuarios podrán proyectar sus gastos sabiendo que el precio base ya fue ajustado antes de la temporada de alta demanda.
Reducción de subsidios: La medida forma parte del plan de convergencia hacia los costos reales de producción y transporte de gas.
¿Qué pasará con los usuarios residenciales?
Aunque el aumento es general, el impacto final dependerá de la categoría de cada usuario y de si mantienen beneficios por zona fría o subsidios focalizados (SEF). Las empresas distribuidoras comenzarán a emitir las facturas con los nuevos cuadros tarifarios a partir de la semana próxima, reflejando el incremento en los consumos realizados desde el inicio de febrero.


