Un informe advierte que casi dos millones de personas de hasta 35 años siguen viviendo en su hogar de origen por bajos salarios, dificultades laborales y el alto costo de los alquileres.

Cuatro de cada diez jóvenes argentinos de hasta 35 años no lograron independizarse y continúan viviendo en la casa de sus padres, según un informe de la Fundación Tejido Urbano. El relevamiento indica que alrededor de 1.800.000 jóvenes adultos aún no pudieron mudarse por cuenta propia, una cifra que se mantiene estable desde hace una década.
“El índice que elaboramos año a año se mueve entre el 36% y el 40%, y eso refleja los distintos momentos de crisis económica, pero siempre dentro de esos parámetros”, explicó Matías Araujo, investigador de la fundación, en diálogo con Radio 750. En ese sentido, remarcó que la falta de independencia habitacional se convirtió en un fenómeno estructural.
Las principales causas
Desde Tejido Urbano identifican tres factores centrales que explican esta situación. El primero es la precariedad salarial y la dificultad para acceder a un empleo formal, que limita la capacidad de ahorro y de afrontar los gastos de una vivienda.
En segundo lugar, aparece la prolongación de la vida universitaria, también vinculada a la necesidad de combinar estudio y trabajo para sostener ingresos insuficientes. Por último, se mencionan cambios culturales y sociales en la conformación de los hogares.
“No podemos afirmar si los jóvenes eligen quedarse o no en sus casas, pero sí vemos que tienen muy pocos incentivos para irse y que independizarse se les vuelve cada vez más complejo”, señaló Araujo en el programa Lo viejo funciona.
Alquileres fuera de alcance
El contexto del mercado inmobiliario agrava el problema. En la Ciudad de Buenos Aires, el alquiler promedio de un departamento de 28 metros cuadrados ronda los 630.000 pesos mensuales, a lo que se suman expensas cercanas a los 130.000 pesos. De este modo, el costo básico de vivienda asciende al menos a 750.000 pesos, sin contar servicios ni alimentación.
Desde la fundación advierten que este escenario explica por qué “hoy los jóvenes de 30 años están accediendo a trabajos que en los años 2000 conseguían personas de 20”, una postergación que impacta de lleno en los proyectos de vida y en la posibilidad de autonomía de toda una generación.
Fuente Página 12


