
Al cumplirse 11 años de la muerte del fiscal Alberto Nisman, la jueza federal y ex esposa Sandra Arroyo Salgado afirmó en una entrevista con Infobae estar hoy “en paz y tranquila” por haber hecho todo lo posible para acompañar a sus hijas y colaborar con el esclarecimiento del crimen, al tiempo que volvió a sostener que nunca dudó de que se trató de un homicidio.
En una extensa entrevista, Arroyo Salgado destacó que la investigación judicial confirmó que la muerte de Nisman fue un asesinato destinado a silenciar su denuncia por el Memorándum con Irán, y aseguró estar conforme con el trabajo que llevan adelante el juez Julián Ercolini y el fiscal Eduardo Taiano. Según reiteró, el crimen “no hubiera sido posible sin la intervención de servicios de inteligencia locales”.
La magistrada también se refirió al impacto personal y familiar del caso. Contó cómo atravesaron estos años sus hijas Iara (26) y Kala (19), remarcando que hoy están reconstruidas emocionalmente, orgullosas del apellido Nisman y sin miedo, aunque con mayor prudencia. “Mi principal misión fue que crecieran sanas, íntegras y fuertes pese a la tragedia”, señaló.
Arroyo Salgado recordó las amenazas previas que había recibido Nisman, apuntó a graves irregularidades en la preservación de la escena del crimen y sostuvo que, pese al paso del tiempo, será difícil identificar a todos los responsables debido a los errores cometidos en el inicio de la investigación.
Consultada sobre el posicionamiento del presidente Javier Milei, valoró el comunicado oficial emitido al cumplirse diez años de la muerte del fiscal, en el que el Gobierno habló de asesinato y reafirmó el compromiso de buscar justicia. “Fue el primer presidente en ejercicio que se expresó sin especulaciones y conforme a lo que dijo la Justicia”, destacó.
Finalmente, Arroyo Salgado afirmó que el legado de Nisman es el de no tener miedo y defender la igualdad ante la ley, incluso frente al poder político, y sostuvo que su trabajo hoy es también una forma de honrar esa convicción.
Fuente: Infobae


