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domingo 11 enero 2026

De dormir en un auto a estrella mundial: la inspiradora historia del olavarriense Federico “Súper Ratón” Chingotto

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Embajador de lujo para el deporte de Olavarría. TN resaltó su ejemplo de perseverancia y esfuerzo para llegar a la cima.


Su historia de vida llegó en las últimas horas a la pantalla del canal TN. Federico Chingotto, hoy número dos del mundo en Premier Padel, forjó su carrera entre sacrificios, rutas interminables y noches durmiendo en el asiento trasero de un auto.

Nacido en Olavarría, el “Súper Ratón” —como lo bautizaron en España por su despliegue incansable— es uno de los jugadores más queridos del circuito y está muy cerca de alcanzar el número uno del ranking.


Pero detrás del apodo y de los títulos hay una historia de esfuerzo familiar que comenzó cuando Fede tenía apenas cinco años y empezó a competir en los torneos juveniles del país.

Sin dinero para pagar hoteles ni pensiones, su mamá Sandra lo acompañaba a cada competencia viajando en un viejo Ford Falcon, donde muchas veces pasaban la noche.


“Tenía que viajar en coche, dormir en el auto para poder competir, porque si no al otro torneo no podía ir”, recordó el propio Chingotto durante una entrevista.

Su madre lo revive con emoción: “Gracias a Dios Fede era chiquito y podía dormir cómodo en el asiento de atrás. Nosotros reclinábamos los asientos de adelante. No nos daba para pagar alojamientos”.


Una carrera sostenida por la solidaridad


Las giras se sostenían con rifas, ayuda de vecinos y hasta la colaboración de un carnicero amigo de la familia, que les regalaba comida para el viaje. Así, torneo tras torneo, el joven bonaerense fue construyendo una carrera a pulmón mientras su papá permanecía en Olavarría trabajando.


El sacrificio rendiría sus frutos años más tarde: hoy Chingotto es una figura central del Premier Padel y forma una de las duplas más competitivas del circuito junto al español Alejandro Galán.


Dudas, obstáculos y resiliencia


El camino no fue fácil. Hubo momentos en los que pensó en abandonar. “Un día sentí que no iba a llegar a lo que aspiraba. Una traba era la económica. Otra, algo que siempre me criticaban: mi altura”, admitió el jugador, que mide 1,70 metro en un deporte dominado por atletas mucho más altos. “A veces te hace dudar”.


Su carácter competitivo, sin embargo, terminó definiendo su estilo: corre todas las pelotas, no se rinde nunca y llega donde nadie más llega. Así nació su apodo, el “Súper Ratón”, que hoy suena en las canchas de Europa.


Del Falcon al podio mundial


Ya consolidado en la élite, Chingotto conserva intacta la humildad que lo acompañó desde chico. Durante sus vacaciones en la Argentina, aprovechó para entrenar, firmar autógrafos y compartir tiempo con su familia, la misma que lo sostuvo en los momentos más difíciles.


A sus 28 años, el olavarriense no sólo representa un modelo deportivo, sino una historia de superación, empuje y gratitud. La misma que empezó en el asiento trasero de un auto y hoy lo tiene a un paso de escribir su nombre entre los más grandes del pádel mundial.

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