
Se podría decir que para el público que colmó la sala del Galpón Vibra en la noche del jueves fue casi, casi, como un regalo anticipado de Navidad.
Por el show cargado de emoción en las voces del Coro Seirilerilán.
Por el talento de los músicos que los acompañaron.
Por la magia del lugar, un espacio cultural que en poco tiempo consiguió instalarse como una referencia del circuito artístico.
Seirilerilán está liderado por la dirección y los arreglos de Valeria Bayala y regaló un set de preciosas canciones que fueron desde el folclore y los ritmos latinoamericanos de la primera parte a esas perlas, de eterna vigencia, del rock nacional.

¿Puntos altos? Difícil elegir entre tantos, pero con el riesgo de caer en la subjetividad, podemos destacar Ríe chinito, de Perotá Chingó, Todas las hojas son del viento, de Luis Alberto Spinetta, y una conmovedora versión de otra canción por sí misma conmovedora como Bello Abril de Fito Páez.
Pero tampoco podemos dejar afuera El fantasma de Canterville y Canción de Alicia en el país, de Charly, La Bifurcada de Memphis, Clara de No Te Va Gustar…
El Coro contó con aliados de alto vuelo, la banda formada por Jesús Veneciano (teclados), Samuel Carabajal (percusión) y Rodrigo Cisneros (guitarra).
Pero además, a lo largo de la noche fueron desfilando por el escenario músicos invitados como Antonella Diuono, Elías Pérez Merlos, Eunice Rodríguez, Ezequiel Barón, Ignacio Montoya Carlotto, Inés Maddío, Nicolas Hailand, Oriana Taborda, Pikle Oliva y Yanina Capponi.
Una lista enorme sí. Una sumatoria de voces, arreglos, talentos que invitó a tararear, cantar, aplaudir y agradecer la gran noche de Seirilerilán.
Y claro que también de esta muy saludable tendencia de las impulsoras de Galpón Vibra de abrir sus puertas y su escenario a artistas de Olavarría.








